El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, llegó a Suiza para ayudar a lanzar formalmente las negociaciones con los líderes iraníes sobre la limitación del programa nuclear de Teherán y la implementación de un acuerdo para poner fin a la guerra en Medio Oriente.
Vance arribó junto con su esposa a la base aérea de Emmen a las 5:59 horas locales del domingo (21:59 del sábado en CDMX), cerca de Lucerna, en el centro de Suiza, según su portavoz.
El acuerdo marco se firmó la semana pasada, y ahora los principales negociadores de Estados Unidos e Irán se encuentran en una carrera contrarreloj de 60 días para alcanzar una tregua sobre los detalles técnicos que tienen enormes implicaciones para la economía mundial y la seguridad global.
Sin embargo, los primeros días de ese período de dos meses se vieron complicados por el intenso intercambio de disparos en el Líbano entre Israel y el grupo militante Hezbolá, respaldado por Irán, y por el posterior anuncio del ejército iraní de que había cerrado el estrecho de Ormuz, la vía marítima vital por la que transita una quinta parte del petróleo y el gas natural que se comercializa en el mundo.
Inicialmente, Vance tenía previsto estar presente el viernes en el pintoresco complejo turístico de Bürgenstock, cerca de Lucerna, pero su salida de Estados Unidos se retrasó después de que los combates se intensificaran en el Líbano y los funcionarios iraníes cancelaran sus planes de asistir a las conversaciones.
El Comando Central de Estados Unidos refutó la afirmación de Irán de que había vuelto a cerrar el estrecho y declaró que las fuerzas estadounidenses seguían vigilando la situación para garantizar que el tráfico marítimo continuara fluyendo por la vía. Vance afirmó que millones de barriles de petróleo han transitado por el estrecho en los últimos días.
Diálogo entre críticas y ataques
Vance abandonó Estados Unidos poco después de que la televisión estatal iraní anunciara la llegada de los negociadores iraníes a Suiza. Entre los negociadores de Teherán se encuentran el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Qalibaf, y el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, además de funcionarios del banco central y de la industria petrolera.
El vicepresidente de Estados Unidos se une al enviado especial Steve Witkoff y a Jared Kushner, yerno del presidente Donald Trump, quienes ya se encontraban en el terreno para comenzar a revisar los detalles técnicos de las negociaciones nucleares.
Las conversaciones entre Estados Unidos e Irán también incluirán al primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, y al jefe del ejército, el mariscal de campo Asim Munir, así como a mediadores de Catar.
Aunque Vance señaló que planeaba permanecer en Suiza solo "uno o dos días", dejando gran parte de las negociaciones detalladas en manos de Witkoff y Kushner, su participación en las conversaciones ha aumentado el escrutinio sobre el vicepresidente en un momento en que evalúa activamente una posible campaña presidencial en 2028.
Trump y Vance han recibido fuertes críticas de sectores de su propio partido por el acuerdo, con legisladores republicanos de línea dura comparándolo desfavorablemente con un acuerdo nuclear firmado por la administración Obama, que Trump y el Partido Republicano han insistido en que no logró terminar realmente con el programa nuclear de Irán.
El acuerdo firmado por Trump y el presidente iraní Masoud Pezeshkian permite de inmediato a Teherán vender su petróleo libremente y abre el camino para que Irán acceda a miles de millones de dólares en activos actualmente congelados. También establece que Irán reduzca su reserva de uranio altamente enriquecido, que se cree está almacenada bajo instalaciones nucleares que fueron blanco de ataques estadounidenses el verano pasado.
El acuerdo señala que los buques comerciales podrán transitar por el estrecho de Ormuz durante 60 días sin cargos, aunque no excluye la posibilidad de futuras tarifas impuestas por Irán. Trump emitió su propia amenaza el sábado de imponer peajes estadounidenses en el estrecho si no se llega a un acuerdo con Irán en 60 días, insistiendo en una publicación en redes sociales que el dinero sería por "servicios prestados como el Ángel Guardián de los países de Medio Oriente".
Para complicar aún más el panorama, ni Israel ni Hezbolá son firmantes del acuerdo entre Estados Unidos e Irán, y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu ha prometido mantener a sus fuerzas en el sur del Líbano hasta que cualquier amenaza contra Israel sea eliminada. Hezbolá se ha negado a detener sus ataques a menos que Israel se comprometa a retirarse del Líbano.
Los enfrentamientos entre Israel y Hezbolá en los primeros días posteriores al acuerdo entre Estados Unidos e Irán dejaron 47 muertos en Líbano, así como cuatro soldados israelíes.
ASJ