El Gobierno de Francia anunció este miércoles la suspensión temporal del uso de granadas aturdidoras por parte de la policía durante las protestas estudiantiles. La decisión se tomó luego de que un joven de 15 años sufriera la amputación de una mano tras un enfrentamiento con agentes antidisturbios en la ciudad de Lens.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, confirmó la medida preventiva e indicó que existe una alta probabilidad de que el artefacto haya provocado la grave lesión del menor. Asimismo, informó que la Inspección General de la Policía mantiene abiertas 18 investigaciones sobre posibles irregularidades durante los operativos de contención.
La medida busca reducir la tensión en medio de una ola de movilizaciones que se ha extendido por más de dos semanas en todo el país. Los estudiantes protestan por el deterioro de la infraestructura escolar, la falta de docentes, la sobrecarga de horarios y el déficit de recursos en la educación pública, factores a los que atribuyen la caída de los resultados de Francia en las pruebas PISA de la OCDE.
Las protestas continúan este día con más de 500 centros educativos bloqueados o cerrados, mientras las organizaciones sindicales convocaron a nuevas jornadas de marchas.
Por su parte, el primer ministro Sébastien Lecornu calificó los disturbios como las manifestaciones estudiantiles más violentas en décadas, aunque reconoció la legitimidad de varias de las demandas de los manifestantes de cara a los próximos compromisos electorales.
Las protestas de estudiantes iniciaron a finales de septiembre en París, convocadas inicialmente tras la presentación del nuevo plan de austeridad gubernamental que recortó el presupuesto educativo, para luego extenderse en cuestión de días por toda Francia a medida que se sumaron demandas por el mal estado de la infraestructura escolar, la falta de maestros, la reducción de becas y la eliminación de plazas universitarias.