Lobo Mexicano, el Camino a la Extinción en Estados Unidos y Su Futuro en México
El presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva para revisar si se debe sacar al ejemplar de la lista de especies en peligro de extinción

El presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva para revisar si se debe sacar al ejemplar de la lista de especies en peligro de extinción

Desde su escritorio en la Oficina Oval, el presidente Donald Trump firmó lo que podría ser el fin del lobo mexicano en su país, una subespecie del lobo gris norteamericano, en beneficio del sector ganadero en Estados Unidos.
En tres meses, el secretario del Interior, Doug Burgum, deberá tomar una decisión clave para este animal que en la década de los 70 fue declarada extinta en vida silvestre.
Si el funcionario toma la decisión de sacar al lobo mexicano de la lista, le quitaría la protección federal de la que goza en la actualidad y que le ha permitido florecer tras un plan binacional entre Estados Unidos y México.
Bajo el título de Apoyando a los ganaderos de Estados Unidos, el mandatario detalló cuál sería la ruta para abordar el tema del lobo:
El secretario del Interior tomará la decisión de excluir o reclasificar a una categoría inferior si se cumplen los criterios de recuperación en virtud de la Ley de Especies en Peligro de Extinción (ESA, en inglés).
Se presentará al presidente una recomendación legislativa para eliminar completamente o reducir la clasificación del lobo.
Se alentará a los estados a hacer lo propio y eliminar a los lobos de la lista de especies en peligro de extinción.
El objetivo es claro: que se flexibilicen las normas y se revisen los estándares para "la captura letal de lobos grises y lobos mexicanos para ayudar a los ganaderos a combatir la depredación".
Y es que el obstáculo es la propia ESA, que al considerar al lobo mexicano como una especie en peligro de extinción, hace ilegal cazar, capturar, colectar, dañar o matar a cualquier ejemplar catalogado bajo esta etiqueta.
Como es evidente, el sector ganadero saldría beneficiado con esta medida y por ello ha presionado fuertemente desde el año pasado.
En julio de 2025, el congresista republicano por Arizona, Paul Gosar, presentó el proyecto de ley HR 4255, La ley para mejorar la seguridad de los animales, la cual plantea la eliminación del lobo mexicano de la lista de especies en peligro de extinción y desvincular sus poblaciones en Estados Unidos y México.
¿Qué quiere decir? Que se separe la forma de tratar a estas manadas en ambos países y que de forma unilateral Estados Unidos pueda tomar las decisiones necesarias para "garantizar que los ganaderos estadounidenses tengan prioridad".
Según el legislador, “desde su reintroducción en estado salvaje en Arizona, los lobos mexicanos han atacado al ganado vacuno, los animales de granja e incluso a las mascotas, causando importantes pérdidas financieras y dificultades económicas a las explotaciones ganaderas familiares".
Además de acusar a la administración de Joe Biden de no hacer su trabajo para controlar a las manadas de lobos en Estados Unidos, criticó también al gobierno mexicano pues "los ganaderos estadounidenses están pagando las consecuencias de la incapacidad de México para gestionar eficazmente sus propias poblaciones animales".
El 3 de septiembre de 2025, la Asociación Nacional de Ganaderos de Carne (NCBA, en inglés), una de las agencias que patrocina esta medida, publicó en su portal una nota de apoyo a la ley HR 4255, luego de la audiencia pública organizada por el Subcomité de Agua, Vida Silvestre y Pesca del Comité de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes.
El proyecto de ley señala que los lobos no solo han provocado una crisis ganadera, sino que "acechan a los niños y ancianos de la zona, secuestran y matan gatos y perros de los porches de las casas del pueblo e incluso matan los caballos de nuestros hijos. Los lobos son una presencia constante alrededor de nuestras casas y patios escolares".
De acuerdo con la NCBA, el problema de la protección federal al lobo mexicano ha "dificultado enormemente la gestión de este abundante superdepredador". En otras palabras, han estado impedidos de poder actuar de manera letal contra estos animales.
El 22 de enero de 2026, el Comité de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes aprobó con 23 votos a favor y 13 en contra dicha ley y ahora será discutida en el pleno de ese órgano legislativo.
Sin embargo, no hay fecha para que sea llevada a tribuna y podría quedarse en la 'congeladora'. De ahí que la decisión de Trump de abordar el tema vía orden ejecutiva sea la más rápida para beneficiar a los ganaderos.
Según datos del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos (FWS, en inglés) a diciembre de 2025, el programa de introducción del lobo mexicano en Arizona y Nuevo México había logrado registrar 319 ejemplares en libertad. En 1998, año de inicio del plan, apenas eran 4 los que estaban en vida silvestre.
En ese mismo periodo, de 1998 a 2025, se registraron en total 343 muertes de lobos; 173 de esos decesos fueron ilegales, es decir, pudieron ser por disparos con armas de fuego y flechas, así como el uso de trampas por parte de particulares, refiere el reporte.
Por su parte, Defenders of Wildlife explica que especialistas han recomendado al menos tres superpoblaciones de 200 lobos en Estados Unidos (lo ideal serían 750) para la supervivencia de la especie, pero en este momento la cifra está apenas por encima de los 300.
"Sigue siendo el lobo más amenazado del mundo debido a la alteración genética, la intolerancia humana y la reticencia a liberar más individuos y parejas en su hábitat natural", señala esta organización.
Dentro de este contexto, México aparece como un oasis para salvar al lobo, a pesar de que su población actual en vida libre se estima entre los 35 y 40 ejemplares. En 2018, llegamos a tener 44.
La Norma Oficial Mexicana 059 (NOM-059-SEMARNAT-2010) consideraba al lobo mexicano como 'probablemente extinto en el medio silvestre', pero en su actualización del 14 de noviembre de 2019 (DOF) pasó a reclasificarse como una especie en 'peligro de extinción'.
Este salto inició a finales de los años 70, cuando fueron capturados los últimos 7 lobos en vida silvestre para dar inicio al programa de recuperación en cautiverio.
Durante 30 años, se logró que la población del lobo mexicano en cautiverio ascendiera a 300 y para el 11 de octubre de 2011, se llevó a cabo la primera introducción del ejemplar a su hábitat natural.
Fueron 5 los ejemplares (dos machos y tres hembras) que se introdujeron en la sierra de San Luis, en el munipio de Agua Prieta, Sonora.
Esta manada se desplazó y llegó a Chihuahua, por lo que se determinó que las 11 liberaciones siguientes se realizaran en esa entidad, en la Reserva de la Biósfera Janos y las Áreas de Protección de Flora y Fauna Campo Verde y Tutuaca y Papigochic.
En 2014, se logró un verdadero hito para el lobo mexicano en nuestro país, ya que se registró el nacimiento de la primera camada en vida libre en más de 30 años de ausencia en su hábitat.
La introducción más reciente de una manada de lobos ocurrió el 10 de abril de 2026, en El Tarahumar y Bajíos del Tarahumar, municipio de Santa Catarina de Tepehuanes, en Durango.
"La manada está conformada por un macho, Jhon; una hembra, Miranda; y sus dos crías: machos de ocho meses, Elías y Chuy", publicó Semarnat.
Previamente, el 13 de marzo de este mismo año, cuatro ejemplares fueron soltados en el mismo estado, lo que significó el regreso del lobo mexicano a la Sierra Madre Occidental después de casi 50 años de ausencia en vida libre.
En la actualidad, se estima que hay alrededor de 600 ejemplares en México y Estados Unidos, tomando en cuenta los lobos que están en libertad y aquellos bajo el cuidado del ser humano en ambos lados de la frontera.
La decisión de Estados Unidos puede acabar con este programa binacional que había asegurado la vida del lobo mexicano en la Unión Americana y en nuestro país.
Esto porque su territorio abarca los bosques y desiertos de Sonora y Chihuahua hasta el oeste de Texas, sur de Nuevo México y centro de Arizona. Es decir, su hábitat está anclado en la frontera, de ahí que cualquier decisión tomada en la Unión Americana afectará la vida de este animal en México.
Lo único que queda es que del lado mexicano sigan los planes para cuidar y proteger a una especie que había logrado superar la extinción en la vida silvestre.
Con información de Iván Cabrera
