El caldo de queso, platillo cotidiano de la mesa sonorense, quedó en el lugar 11 del ranking de las 50 mejores sopas del mundo de Taste Atlas, con 4.4 de 5 estrellas. Es la sopa mexicana mejor evaluada de la lista, por delante de la sopa de lima (18), la sopa tarasca (34) y el pozole (47).
Taste Atlas es una plataforma digital fundada en Croacia que funciona como un atlas interactivo de la gastronomía mundial. Sus rankings se construyen a partir de valoraciones y reseñas de viajeros y comensales, por lo que su lógica está centrada en la experiencia de quienes prueban los platillos, más que en criterios propios de la alta cocina.
Para Gabriel Rendón, Chef e Investigador Gastronómico de Sonora, el reconocimiento resulta interesante por el lugar que ocupa el caldo de queso, y también porque pone atención sobre una cocina que suele quedar reducida a una de sus preparaciones más conocidas, la carne asada.
“La gente piensa que Sonora es carne asada, y es parte de la cultura alimentaria, pero es muchísimo más por lo que se nos identifica. Una de las características quizá que mejor define a la cocina sonorense es su sencillez en el uso de los ingredientes y las técnicas utilizadas, pero también la versatilidad en el uso de esos elementos, con la premisa clara de cumplir la función primaria de la comida: nutrir”, comentó.
El caldo de queso, según Rendón, permite mostrar otra parte de la cultura alimentaria del estado. Su preparación parte de ingredientes sencillos: ajo, cebolla, tomate, papa, chile verde, queso fresco y orégano. No requiere técnicas complejas ni una larga lista de productos, y esa sencillez es precisamente una de las características que definen a la gastronomía sonorense.
Uno de los ingredientes que mayor identidad aporta al caldo es el chile verde. Rendón señala que se trata de un producto regional cuya producción se ha concentrado históricamente en comunidades del Río Sonora y que actualmente también se cultiva en otras zonas agrícolas del estado, sin embargo, se está haciendo difícil de conseguir.
“No solamente es difícil conseguirlo en otros lugares de México, se ha vuelto un poco complicado conseguirlo también aquí”, comentó.
El chile también muestra otra característica de la cocina sonorense: la capacidad de aprovechar un mismo producto de distintas maneras. Mientras que en el caldo se utiliza fresco y tatemado, una vez seco puede convertirse en chile colorado, otro ingrediente presente en numerosas preparaciones de la región.
Rendón considera que el reconocimiento internacional que le otorgó Taste Atlas puede funcionar como un reflector para una gastronomía que no siempre recibe la misma atención que otras cocinas regionales de México. Sin embargo, considera que un ranking por sí mismo no basta para convertir una preparación en tendencia ni para garantizar su preservación.
Lo que sí puede generar, explicó, es un mayor sentido de pertenencia entre quienes ya lo conocen y lo consumen, además de curiosidad entre quienes lo descubren por primera vez.
El caldo de queso, en ese sentido, no necesita dejar de ser un platillo cotidiano para adquirir relevancia. Su lugar en la lista de Taste Atlas pone en el escenario internacional una preparación que nació lejos de la sofisticación culinaria y que encuentra buena parte de su identidad precisamente en aquello que la hace sencilla.
“Con tan tan pocos elementos y sencillos, encontrar la grandeza en eso es la sorpresa, lo interesante”, finalizó.
Información de: Ricardo Amador