En el ejido San Antonio, ubicado en el municipio de Altamira, todavía se observan restos de hidrocarburos sobre el espejo de agua y en las orillas del estero, luego del derrame de petróleo registrado en el ducto Madero-Cadereyta, que afectó parte del estero Barberena.
Durante un recorrido por el lugar, se constató la presencia de manchas del contaminante en distintos puntos del cuerpo de agua, así como residuos adheridos a las piedras y basura cubierta de hidrocarburo.
En una parte del estero también se observa un acordonamiento que aparentemente busca contener la dispersión del material, cerca de una pequeña cascada por donde continúa el flujo del agua.
De acuerdo con habitantes de la zona, el derrame fue detectado por personas cercanas al lugar, quienes difundieron imágenes para denunciar la situación.
La contingencia encendió las alertas debido a que el hidrocarburo alcanzó un área de importancia para el abastecimiento de agua destinada a actividades agrícolas y ganaderas de múltiples ejidos de Altamira.
Por otra parte, el pasado sábado 10 de octubre, luego de que se detectara la contaminación, la mancha negra comenzó a disminuir; sin embargo, los daños continuaron, pues sobre el agua permanece una partícula aceitosa y un intenso olor a petróleo.
Ante esta situación, pescadores de la región señalaron que no pueden continuar recibiendo hidrocarburos y cuestionaron que las autoridades actúen únicamente cuando la contaminación ya es visible sobre el agua.