Contrario a lo que dicta la intuición, en la ciencia no existen las certezas absolutas. Todo conocimiento puede ser desmentido o corregido. Ahora, uno de los mayores descubrimientos de las últimas décadas de la astronomía podría no ser verdad. Se ha puesto en duda la existencia de las hipernovas.
Las estrellas son gigantescos reactores nucleares donde se fusionan átomos de hidrógeno en helio. Durante toda su vida, los astros dependen del equilibrio entre la enorme gravedad que ejercen hacia el centro y la fuerza de la fusión nuclear que empuja hacia el exterior.
Cuando se acaba el combustible, este ciclo se rompe y las estrellas estallan en un evento conocido como supernova. Durante esta explosión se forman muchos elementos pesados que el helio y que son disparados a grandes velocidades por las galaxias.
Hacia finales de los noventa, los científicos habían creído haber descubierto un fenómeno aún más violento: las hipernovas. Estas explosiones procedentes de estrellas 200 o 300 veces más grandes que el Sol se consideraban genuinos mastodontes, capaces de iluminar regiones enteras de una galaxia.
Se sabía que eran fenómenos relativamente infrecuentes, a diferencia de las supernovas. Pero ahora un nuevo estudio pone en duda su existencia entera. La duda es qué vieron nuestros telescopios todo este tiempo.
Una de las principales evidencias detrás de las hipernovas es la composición de algunas estrellas. La única explicación viable para los astrónomos era que una sola hipernova diseminara grandes cantidades de materia en grandes regiones y que estos elementos se reagruparan en nuevas estrellas.
Ahora, una dupla de estudios publicados en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society y elaborados por el mismo equipo afirma haber encontrado una explicación más simple y convincente para estos fenómenos.
Al respecto, Anmol Aggarwal, estudiante de doctorado del Laboratorio Mullard de Ciencia Espacial del University College de Londres, explicó en un comunicado que las supernovas expulsan elementos de forma irregular. Este fenómeno sería suficiente para explicar las estrellas atípicas que dieron lugar a las hipernovas.
“Si observamos una supernova hoy en día, vemos que los materiales de la estrella no se distribuyen de manera uniforme. El oxígeno puede salir despedido principalmente en una dirección, mientras que el azufre lo hace en otra”.
Y añadió: “Las nuevas estrellas podrían formarse a partir de una mezcla de fragmentos específicos de la supernova, y no de la combinación total de sus elementos”.
El equipo elaboró modelos matemáticos que consideran la distribución irregular de una supernova y el resultado podría desbancar a las hipernovas.
“Desarrollamos modelos matemáticos que consideran este fenómeno y descubrimos que, en todos los casos, las estrellas con una composición de elementos muy inusual probablemente se formaron a partir de supernovas ordinarias”.
El astrónomo ha añadido de forma lapidaria: “Todas las pruebas que apuntaban a la existencia de hipernovas han desaparecido de repente”.
De confirmarse este estudio, la comprensión sobre la evolución de las galaxias podría cambiar radicalmente.