Gracias a un Eclipse de Luna Descubrimos que la Tierra Es Redonda
Este fenómeno astronómico permitió a los pensadores griegos discernir la forma de la Tierra; te explicamos qué ocurre durante un eclipse

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Este fenómeno astronómico permitió a los pensadores griegos discernir la forma de la Tierra; te explicamos qué ocurre durante un eclipse

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Esta noche un eclipse lunar iluminará casi la totalidad del continente americano. Poco después de las 10 de la noche, en México, la Luna se tornará anaranjada gracias a los pocos rayos del Sol que pasan por la atmósfera de la Tierra. Hace más de dos mil años, este fenómeno iluminó a los pensadores griegos y les llevó a concluir que la Tierra es redonda.
En su libro Los griegos antiguos (Anagrama), Edith Hall atribuye a los griegos dos características que les distinguían de casi todos los demás pueblos: la curiosidad y la desconfianza en la autoridad. Este pueblo sobrevivía en tierras más bien pobres, pero prosperó gracias a sus habilidades para la navegación y el comercio.
Por supuesto, en el Mediterráneo hubo muchos pueblos sobresalientes en el conocimiento. En Mesopotamia se inventaron las matemáticas sexagesimales que usamos hasta el día de hoy, como cuando contamos decenas de huevos o medimos los 360 grados de un círculo.
Este sencillo sistema provenía del hecho de que los babilonios contaban con el dedo gordo usando como tablero las falanges de los cuatro dedos restantes, como explica Marcus du Sautoy en el libro Para pensar mejor: el arte del atajo (Acantilado). En Egipto se inventaron las 24 horas del día y la ingeniería capaz de construir pirámides.
Pero los griegos fueron campeones en cuestionar las reglas y los prejuicios que se hacían pasar por leyes universales. Es verdad que su mitología, a diferencia de otras tantas alrededor del mundo, no daba una forma específica a la Tierra, lo que daba libertad para cuestionar. No obstante, como queda reflejado en los Diálogos de Platón, los griegos ya pensaban que su mitología podía ser cuestionada o ser considerada ficciones.
Los lectores recordarán que en Fedro, se menciona el mito de Bóreas, el viento del norte, que raptó a la ninfa Oritía. Al inicio del texto se discute sobre la posible ubicación real del rapto y cómo debía interpretarse un mito. Esto habla de una apertura a la hora de cuestionar a la autoridad y las costumbres.
Sabemos que Eratóstenes midió la circunferencia de la Tierra con una notable precisión. A él se le puede atribuir la primera medición de las dimensiones del planeta partiendo del hecho de que es redonda.

No obstante, la noción de que la Tierra no era plana ya tenía más de un siglo flotando en el aire. La prueba escrita más antigua de este conocimiento corresponde a Aristóteles. El pensador macedonio dedujo correctamente en Sobre el cielo que la Tierra debía ser una esfera, de la misma forma en que la gotas de agua de forma natural adquieren una forma redonda.
En su alegato, Aristóteles mencionó dos pruebas que hasta el día de hoy son infalibles y no requieren instrumentos adicionales más allá de la vista. El primero es que los navegantes que viajan al sur ven las constelaciones “al revés”. Este fenómeno solo puede explicarse si se supone que la Tierra es una esfera, aunque exige un largo viaje.
En cambio, el segundo argumento podía comprobarse sin salir de casa. Aristóteles señaló que durante un eclipse lunar se aprecia la sombra de la Tierra sobre el satélite. Esta sombra que parece engullir el a la Luna es redonda.
Ante esto, Aristóteles explicó que la única forma geométrica de tres dimensiones que proyecta una sombra redonda es la esfera. De forma incuestionable podía inferirse la forma del planeta solo poniendo atención a un eclipse.
Desde entonces, este razonamiento ha resultado como la prueba más sencilla para conocer una verdad fundamental sobre el mundo en el que vivimos. En una época en que los negacionistas proponen un escepticismo radical, el argumento de Aristóteles brilla por su simplicidad arrolladora.