¿Por Qué la Luna de Octubre Parece Más Grande? Ciencia Explica Qué Hay detrás del Fenómeno
Por años, nos han contado que la Luna de octubre debe su gran tamaño a los cristales de hielo en la atmósfera, pero se trata de un mito

Escucha este artículo
Por años, nos han contado que la Luna de octubre debe su gran tamaño a los cristales de hielo en la atmósfera, pero se trata de un mito

Escucha este artículo
La creencia popular dicta que la luna llena de octubre es la más grande del año y que esto se debe a los cristales de hielo en la atmósfera. Pero la realidad detrás del fenómeno es aún más emocionante.
La Luna se ubica a una distancia promedio de 385 mil kilómetros, tan lejos que a la luz le toma más de un segundo rebotar en la superficie del satélite y llegar hasta nosotros. Eso quiere decir, entre otras cosas, que cuando miras la Luna esta visión siempre tiene un segundo de retraso.
No obstante, la posición de nuestro satélite no es fija. Cuando se encuentra en su punto más lejano, el llamado apogeo, se ubica a poco más de 400 mil kilómetros.
Si este momento de su órbita coincide con el plenilunio, como resultado tenemos una microluna. Se ve ligeramente más pequeña y menos brillante.
En cambio, cuando la Luna está en su punto más cercano, el perigeo, la Luna se ubica a 356 mil kilómetros. Es en este momento que ocurren las superlunas. Sin embargo, la Luna no necesariamente se ve más grande en este momento de extrema cercanía.
Todo dependerá del momento de la noche en que miremos el satélite. Para un observador, la bóveda celeste es una esfera partida a la mitad. Sin importar lo que hagamos, siempre nos encontraremos en el centro exacto de esa esfera. Si nos movemos un kilómetro hacia adelante, el horizonte se aleja un kilómetro de nosotros.

El punto de la esfera que se encuentra exactamente sobre nosotros tiene un nombre: el cenit. Este sitio siempre tiene una altura de 90 grados, tan invariable como la distancia del horizonte. Lo interesante es que los objetos no se ven iguales cuando se acercan a este punto.
Cuando la Luna se acerca al cenit, de hecho, se ve más pequeña. Se trata, por supuesto, de una ilusión óptica; y opera también en sentido contrario: la Luna se ve mucho más grande cuando está más cerca del horizonte.
En no pocas ocasiones, la hora en que vemos la Luna importa más que la distancia a la que está. El fenómeno tiene nombre: ilusión lunar. Desde los tiempos del astrónomo Ptolomeo, allá por el siglo II, muchos se han preguntado a qué se debe este trampantojo (sí, tenemos una palabra específica en español para esta clase de fenómenos ópticos).
Por desgracia, no existe un consenso científico al respecto. En el blog de la NASA, Preston Dyches señala: “Al parecer, nuestro cerebro no registra que la distancia a la que se encuentra la Luna no varía significativamente, independientemente de su posición en el cielo durante una noche determinada”.

Pareciera que los objetos del horizonte engañan a nuestro cerebro. No obstante, el fenómeno se repite en el espacio. Los astronautas también reportan un trampantojo cuando la Luna se acerca al horizonte, aunque no tengan objetos que sirvan como referencia y puedan confundir a la vista.
La atmósfera no magnifica la Luna cuando se acerca al horizonte, aunque sí la hace ver mucho más amarilla. Cuando se acerca al cenit, nuestro satélite se ve notoriamente más blanco y esta ilusión se debe a que cerca del horizonte la atmósfera filtra los tonos azules de la luz que refleja.
La Luna de octubre no es más grande que la de los demás meses. Lo que sí ocurre es que las personas anticipan que verán una luna llena de mayor tamaño y, si salen a la hora indicada, la verán cerca del horizonte.
La ilusión hará el resto y nos convencerá de que la Luna que vimos fue la mayor del año. Los trampantojos nos engañan, pero, como escribió el poeta Francisco Hernández, a veces nosotros también tenemos un antojo de trampa.