Científica Descubre Dos Nuevas Especies de Ameba en Laboratorio Improvisado en un Motel
Con ese descubrimiento se amplió de cuatro a seis el número de especies conocidas de amebas

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Una científica descubrió dos nuevas especies de amebas fotosintéticas, organismos microscópicos poco comunes, mientras se encontraba de vacaciones en Carolina del Norte, Estados Unidos.
Se trata de Julia Van Etten, bióloga evolutiva de la Universidad de Maryland y profesora adjunta, quien observó por primera vez estas células inusuales mientras paseaba en mayo de 2021.
Durante su viaje, recolectó una muestra de agua de un pantano situado junto a la carretera y lo examinó con un microscopio de aficionado. Logró identificar dos especies nuevas.
Con ese descubrimiento se amplió de cuatro a seis el número de especies conocidas de amebas. Los detalles del descubrimiento se documentaron en una investigación publicada en la revista “Journal of Phycology” en septiembre de 2026.
La fascinación de Van Etten por los especímenes micológicos la llevó a emprender una investigación que incluía la recolección de muestras en Roanoke Sound, en Nags Head.
En su modesta habitación de motel, equipada únicamente con un microscopio de 300 dólares (5 mil 700 pesos) y una cámara de 198 dólares destinada a su proyecto “Couch Microscopy”.
La importancia de su investigación no residía únicamente en el descubrimiento de las dos especies, denominadas posteriormente Paulinella marae y Paulinella murrayi, sino también en las inusuales condiciones de trabajo de campo, que brindaron una excelente oportunidad para trabajar con muestras frescas.
A pesar de las dificultades para mantener cultivos axénicos a largo plazo, la investigación aportó información valiosa sobre la importancia evolutiva de estas amebas recién identificadas.
El descubrimiento tiene implicaciones que van mucho más allá de la taxonomía, ya que el género Paulinella constituye un modelo clave para estudiar la endosimbiosis primaria: el proceso mediante el cual un organismo incorpora a otro para establecer una relación biológica permanente.
Esta transición, que se estima ocurrió hace aproximadamente 100 millones de años, está enriqueciendo la comprensión actual de la integración de orgánulos, un proceso paralelo a la historia evolutiva de las algas y las plantas terrestres, que se remonta a más de mil millones de años. Mediante análisis genómicos, los investigadores descubrieron reordenamientos genómicos y variaciones en los árboles evolutivos, lo que sugiere que futuros estudios podrían revelar
HVI