La Ciudad de México (CDMX) encabeza la lista nacional por número de denuncias de violencia familiar, de acuerdo con las cifras oficiales más recientes. Entre enero y mayo de 2026 se iniciaron 11 mil 845 carpetas de investigación por este delito en la capital del país. Sin embargo, especialistas y organizaciones alertan sobre una realidad preocupante: denunciar no siempre garantiza justicia y numerosos casos pueden quedar estancados sin una resolución que proteja y restituya los derechos de las víctimas.
La Red Nacional de Refugios considera que una de las razones detrás del elevado número de denuncias es la red institucional disponible en la Ciudad de México, que ofrece a las mujeres mayores posibilidades de identificar situaciones de violencia y buscar ayuda. Esta infraestructura también puede atraer a víctimas procedentes de otras entidades que llegan a la capital con la esperanza de encontrar protección y acompañamiento.
¿Por qué hay tantas denuncias de violencia familiar en CDMX?
Wendy Figueroa Morales, directora de la Red Nacional de Refugios, explicó que en la Ciudad de México existe una mayor difusión sobre el derecho de las mujeres a vivir libres de violencia. Sin embargo, advirtió que persisten dificultades para coordinar la atención cuando los hechos ocurrieron en otra entidad.
“Hay una mayor red institucional donde se menciona constantemente un derecho que tienen las mujeres justamente a una vida libre de violencia. Hemos visto que hay un debilitamiento para articular acciones si el delito fue en otro estado. Entonces, muchas de las víctimas vienen con esta esperanza”, dijo.
El incremento de las denuncias representa un indicador importante sobre la dimensión del problema, pero las organizaciones especializadas advierten que abrir una carpeta de investigación es apenas el comienzo de un proceso que puede resultar largo y desgastante. Para muchas mujeres, continuar con los procedimientos jurídicos implica enfrentar obstáculos institucionales y situaciones de revictimización que pueden llevarlas a abandonar sus casos antes de obtener una respuesta.
Vivió casi nueve años de violencia antes de pedir ayuda
N+FORO habló con Yuli, una de las mujeres denunciantes que actualmente vive en un refugio de la Ciudad de México. Durante casi nueve años vivió violencia familiar antes de tomar la decisión de buscar ayuda. Según relató, una conversación con su hijo fue determinante para salir de esa situación e iniciar un proceso que también le ha permitido recuperar su autoestima.
“Estaba indecisa y el niño me dijo: ‘Mamá, ya no quiero estar con mi papá, quiero irme’. Ahí fue donde dije: ‘Voy a buscar ayuda’. Pues aquí me han enseñado a valorarme como mujer, a quererme a mí misma también, a mis hijos. Les han ayudado mucho también”, declaró.
Su testimonio refleja una de las dificultades que enfrentan las víctimas de violencia familiar antes y después de denunciar. Aunque contar con mecanismos institucionales y refugios puede ser decisivo para romper el ciclo de violencia, las activistas insisten en que el verdadero reto comienza cuando las mujeres buscan que sus denuncias avancen hasta obtener una resolución.
Denunciar no basta: solo 1 de cada 10 mujeres obtiene una resolución
Las organizaciones reconocen como positivo que más mujeres denuncien la violencia que enfrentan, pero advierten que un mayor número de carpetas de investigación no necesariamente significa que exista un acceso efectivo a la justicia. Solo 1 de cada 10 mujeres que denuncian obtiene una resolución, mientras que numerosas víctimas pueden abandonar el proceso debido a los obstáculos que enfrentan.
Wendy Figueroa Morales, directora de la Red Nacional de Refugios, señaló que iniciar un expediente no garantiza por sí mismo que las autoridades logren restituir los derechos de las víctimas: “El hecho de que haya mayor número de denuncias no quiere decir que haya acceso a la justicia, que las mujeres que aperturaron ese expediente puedan tener una respuesta realmente que garantice la restitución de derechos. Y muchas veces esas carpetas quedan en el olvido, es decir, ellas se desisten de seguir el proceso jurídico por todo lo que implica”.
Organizaciones especializadas también advierten que algunas mujeres enfrentan revictimización cuando acuden ante las fiscalías, una situación que puede complicar todavía más su acceso a la justicia. La falta de seguimiento y el desgaste asociado con los procedimientos jurídicos se convierten así en barreras que pueden impedir que una denuncia llegue hasta sus últimas consecuencias.
La alerta detrás de las denuncias: violencia familiar puede escalar a feminicidio
La Red Nacional de Refugios advierte que atender oportunamente las denuncias es fundamental ante el riesgo de que la violencia escale. Para las especialistas, cada carpeta de investigación requiere seguimiento y acompañamiento para evitar que las víctimas queden nuevamente expuestas frente a sus agresores.
Wendy Figueroa Morales alertó sobre la relación entre la violencia familiar y los casos más extremos de violencia contra las mujeres. Según la especialista, una proporción de los feminicidios pudo haberse prevenido debido a que las víctimas ya habían buscado ayuda previamente.
“No se reconoce que la violencia familiar es la antesala del feminicidio. De hecho, el 40% de los feminicidios pudieron haberse prevenido porque las mujeres fueron a denunciar. En este contexto, el acompañamiento a las víctimas se convierte en un factor clave para que los casos avancen”, resaltó.
En este escenario, el acompañamiento especializado puede marcar una diferencia. De acuerdo con estimaciones de la Red Nacional de Refugios, el 80% de las sentencias logradas corresponde a casos en los que las víctimas recibieron acompañamiento, un dato que la organización utiliza para destacar la importancia de brindar apoyo durante los procesos legales.
“Ya no tengo miedo”: el acompañamiento que ayuda a reconstruir una vida
Más allá de las cifras y las carpetas de investigación, salir de un entorno de violencia también implica un proceso de recuperación personal. Para mujeres como Yuli, recibir protección y acompañamiento en un refugio ha significado comenzar a reconstruir la seguridad y la autoestima afectadas durante años de violencia.
Yuli relató que actualmente se siente más segura y que el proceso de acompañamiento le permitió cambiar la percepción que tenía de sí misma después de las agresiones y descalificaciones que experimentó: “Ya no tengo miedo. Muy segura estoy ya. Ya me siento bien. Ya agarré autoestima también, porque también yo me veía, de todas las cosas que me decía él, ya no me gustaba ni mi cuerpo, ni mi cara, nada. Y ahora, pues sí, digo, yo estoy bonita”.
Las cifras muestran el tamaño del desafío en la Ciudad de México: 11 mil 845 carpetas por violencia familiar en apenas cinco meses de 2026, mientras especialistas alertan que denunciar debe ser solo el primer paso. El seguimiento de las investigaciones, la atención sin revictimización y el acompañamiento a las mujeres resultan fundamentales para que las denuncias no queden únicamente registradas en las estadísticas y puedan traducirse en protección y acceso efectivo a la justicia.