Habitantes del Edificio Isabel, ubicado en la colonia Tacubaya, alcaldía Miguel Hidalgo, en Ciudad de México (CDMX), denuncian una situación que, aseguran, pone en riesgo su permanencia en el inmueble: plagas, moho, filtraciones, daños estructurales y problemas respiratorios. Al menos una veintena de vecinos sostiene que el deterioro y otras medidas forman parte de lo que describen como un “desalojo silencioso”, mientras cerca del 30% de las 64 viviendas del edificio permanece vacío.
Los habitantes señalan que, además de la falta de mantenimiento, se han enfrentado a incrementos en las rentas y a la no renovación de contratos. Su preocupación aumenta porque el inmueble pertenece a la Fundación Mier y Pesado y se encuentra dentro de la Zona Patrimonial de Tacubaya, por lo que cuenta con protección del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL).
Los vecinos utilizan el término “desalojo silencioso” para describir un proceso que, según sus testimonios, no implica que todos los inquilinos sean desalojados simultáneamente mediante una orden judicial. En cambio, aseguran que las salidas se producen gradualmente conforme terminan los contratos y estos dejan de renovarse.
Liz, una de las habitantes que dio su testimonio sobre la situación del Edificio Isabel, explicó por qué algunos residentes comenzaron a utilizar esta expresión.
“Le llamamos desalojo silencioso porque no es que a todo el mundo nos estén sacando por una orden judicial el mismo día. Se van haciendo estas no renovaciones del contrato cuando va acabando el tuyo”.
Las acusaciones de los habitantes adquieren relevancia por las características del inmueble y por el número de departamentos que actualmente se encuentran desocupados. De acuerdo con la información recabada, cerca de tres de cada 10 viviendas están vacías.
El Edificio Isabel cuenta con 64 viviendas, pero actualmente cerca del 30% permanece desocupado. Además, al menos 13 viviendas habrían sido modificadas para incrementar el número de habitaciones y baños, de acuerdo con la información recopilada sobre el inmueble.
Uno de los testimonios señala que algunos residentes recibieron correos relacionados con la no renovación de sus contratos y que en esos mensajes se habría mencionado la intención de modificar algunas viviendas.
“Algunos vecinos que recibieron la no renovación de contrato, en el email que les mandaban decían que algunas casas las iban a hacer dúplex porque querían que la Fundación tuviera más ingresos”.
Otro dato que ha llamado la atención de los residentes es el uso que aparentemente se está dando a algunos espacios. Se lograron identificar al menos cinco espacios del Edificio Isabel anunciados en plataformas de alojamiento temporal.
En febrero, el Instituto de Verificación Administrativa (INVEA) clausuró obras después de detectar intervenciones que no contaban con la autorización correspondiente. Sin embargo, los habitantes sostienen que los problemas dentro del edificio no han terminado y que continúan enfrentándose a desperfectos que afectan sus viviendas.
Los residentes también aseguran que sus contratos les impiden hacerse cargo directamente de determinadas reparaciones, ya que estas labores de mantenimiento corresponden a la Fundación Mier y Pesado. Esto, señalan, los coloca en una situación complicada cuando aparecen problemas en pisos, paredes u otras partes de los departamentos.
Uno de los habitantes explicó las dificultades que, según su testimonio, enfrentan cuando solicitan atención a los desperfectos.
“No podemos hacer reparaciones. Le pedimos a la Fundación que haga reparaciones como de la duela que se abre o desperfectos y no lo hacen”.
Las denuncias incluyen presencia de plagas, humedad, moho y filtraciones, además de daños que los vecinos describen como estructurales. Algunos habitantes también reportan enfermedades respiratorias que relacionan con las condiciones del inmueble.
Una de las principales preocupaciones de los residentes tiene que ver con lo sucedido en otro inmueble emblemático de la zona: el Edificio Ermita, también propiedad de la Fundación Mier y Pesado. Los habitantes temen que el Edificio Isabel atraviese un proceso similar.
Uno de los testimonios sostiene que durante la pandemia hubo salidas de residentes y posteriores modificaciones en departamentos del Edificio Ermita. A partir de ese antecedente, algunos vecinos consideran que algo parecido podría ocurrir ahora, aunque se trata de una interpretación de los habitantes y no de una confirmación sobre los planes de la Fundación.
Uno de ellos explicó así su preocupación:
“Ellos corrieron a todos en pandemia, hicieron modificaciones de convertir departamentos de dos habitaciones en tres o en cuatro, ¿no? Y entonces es fácil inferir qué es lo que va a suceder aquí, cuál es el plan. No es difícil entender que van a hacer lo mismo que el Ermita, que es subirlos al doble y al triple y fraccionarlos”.
El caso también abre la discusión sobre los procesos de desplazamiento asociados con la gentrificación. Especialistas advierten que la salida de habitantes de una zona no siempre ocurre mediante un desalojo forzoso o una acción judicial directa, sino que puede estar relacionada con diferentes presiones que vuelven cada vez más difícil permanecer en una vivienda.
Ricardo Velázquez Leyer, académico de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México (IBERO CDMX), explicó que determinadas acciones pueden producir un desplazamiento progresivo sin necesidad de recurrir directamente a la fuerza.
“Son medidas pasivo-agresivas, le podríamos llamar, ¿no? Son medidas que al no ser abiertamente agresivas se pueden ir introduciendo y poco a poco van forzando a que la gente deje su vivienda incluso de forma voluntaria, sin que sea mediante el uso de la fuerza el desalojo”.
La explicación del académico aporta contexto a las denuncias de los residentes, aunque por sí misma no determina las intenciones de los propietarios ni establece que las condiciones denunciadas en el Edificio Isabel constituyan legalmente un proceso de desalojo.
La alcaldía Miguel Hidalgo informó que el caso se encuentra en manos de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX). Hasta el momento, las denuncias de los habitantes mantienen abierta la discusión sobre el mantenimiento del inmueble, las modificaciones realizadas y el futuro de quienes todavía viven ahí.
N+FORO buscó a la Fundación Mier y Pesado y a la Fiscalía capitalina para conocer su postura sobre los señalamientos relacionados con el Edificio Isabel. De acuerdo con el reporte, no se recibió respuesta.
Mientras tanto, los habitantes permanecen atentos a lo que pueda ocurrir con este inmueble protegido y ubicado en una de las zonas históricas de la capital. Para ellos, el porcentaje de viviendas vacías, las modificaciones detectadas y las condiciones que denuncian dentro del edificio alimentan una preocupación central: cuánto tiempo podrán continuar viviendo en el lugar.
Con información de Astrith Tolentino.