Inició septiembre y con este, el mes de mayor actividad ciclónica en México. Dentro de los fenómenos que llegan a generar gran destrucción, hay diferentes categorías que no solo permiten mapear sus características, sino también el daño que pueden causar en el territorio al que se acercan. Entre sus especificaciones están las claves que distinguen al huracán de una tormenta tropical, que, aunque muchas veces podrían confundirse, no son lo mismo.
Debido al cambio climático, la evolución de los ciclones ha presentado una aceleración en los últimos años, especialmente a raíz del calentamiento de las aguas oceánicas. Por esta razón, es muchas veces seguirle la pista al desarrollo de los sistemas, incluso para las autoridad meteorológica.
Recientemente, se registró el caso del poderoso huracán Karina, que se detectó como tormenta tropical el 27 de agosto y menos de 72 horas después evolucionó a huracán categoría 1; sin embargo, en menos de 12 horas subió directamente a categoría 3, registrando vientos máximos sostenidos de 205 kilómetros/hora.
No obstante, hay un caso más cercano en nuestro país: el huracán Otis en 2023. En menos de 24 horas pasó de tormenta tropical a categoría 5, lo que complicó la preparación de la población en Guerrero y la evacuación de personas a una zona de seguridad. La devastación en Acapulco y Coyuca de Benítez dejó 68 muertos y alrededor de 273 mil 844 viviendas afectadas.
De acuerdo con el Centro Nacional de Prevención de Desastres, un ciclón tropical presenta varias etapas de desarrollo y madurez, y hay una regla que no debes olvidar para evitar confundir los conceptos: un huracán es un ciclón tropical, pero un ciclón tropical no necesariamente llega a ser un huracán.
El órgano señala que un ciclón tiene las siguientes etapas de desarrollo: depresión tropical, tormenta tropical y huracán; este último, a su vez, puede clasificarse según la escala Saffir-Simpson, de la categoría 1 hasta la 5, siendo esta última categoría la de mayor intensidad en sus vientos (más de 250 km/h).
La Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) establece la siguiente clasificación de los ciclones:
Perturbación tropical: Vientos superficiales ligeros.
Depresión tropical: Vientos de 62 km/h.
Tormenta tropical: 63-118 km/h.
Huracán categoría 1: 119-53 km/h.
Huracán categoría 2: 154-177 km/h.
Huracán categoría 3: 178-208 km/h.
Huarcán categoría 4: 209-251 km/h.
Huracán categoría 5: De 252 km/h en adelante.
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) ha emitido las siguientes recomendaciones para la temporada de ciclones, la cual abarca, regularmente, los meses de mayo a noviembre:
Quedarse en casa, si es segura, o trasladarse al refugio temporal ya previsto.
Si las autoridades recomiendan evacuar, hacerlo sin dudar.
Guardar la calma y estar atento a las instrucciones de las autoridades.
Desconectar todos los aparatos y el interruptor de energía eléctrica, así como cerrar llaves de gas y agua.
Mantenerse alejado de puertas y ventanas. No prender velas ni veladoras; usar lámparas de pilas.
Conocer e identificar los refugios temporales e informarse a través de qué medios se recibirán mensajes de emergencia.
Tener a la mano botiquín e instructivo de primeros auxilios, radio y linterna de baterías con repuestos, agua embotellada, alimentos enlatados y otros que no requieran refrigeración, documentos importantes como actas de nacimiento, matrimonio, títulos de propiedad, etcétera, guardados en bolsas de plástico.