Yayoi Kusama: los Lunares, las Pinturas e Instalaciones de su Arte Pop
La japonesa se convirtió en una de las artistas más cotizadas y sus "Infinity Room" se convirtieron en fenómenos virales

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La japonesa se convirtió en una de las artistas más cotizadas y sus "Infinity Room" se convirtieron en fenómenos virales

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Yayoi Kusama, una de las artistas más relevantes del último siglo, plasmó su Pop Art en pinturas, instalaciones y esculturas, a partir de alucinaciones que la atormentaban y que la llevaron a un enorme éxito comercial como la "reina de los lunares".
Oriunda de la montañosa región de Nagano, al noroeste de Tokio, Kusama falleció a los 97 años de edad el pasado 14 de agosto en un hospital de la capital nipona, según una publicación en su página web difundida este miércoles, que no dio más información sobre las causas del fallecimiento.
Pionera del Pop Art y figura del minimalismo de la década de 1960 en Nueva York, se mantuvo vigente hasta la época contemporánea. La artista, reconocible de inmediato por su peluca roja brillante y sus llamativos atuendos de lunares, continuó trabajando hasta una edad avanzada desde el hospital psiquiátrico de Tokio donde vivió voluntariamente durante la segunda mitad de su vida.
Sus obras se vendieron por millones de dólares y abarrotaron las galerías más importantes del mundo. Realizó performances y escribió novelas y poemarios. Pero también firmó lucrativos contratos para promocionar productos comerciales, desde cosméticos hasta automóviles.
Nacida en la ciudad de Matsumoto el 22 de marzo de 1929, la artista comenzó a pintar sobre los 10 años, usando como motivo la repetición obsesiva de lunares, sus "polka dot", y patrones como redes y arcos, que plasmó en acuarelas, pinturas pastel y óleos.
Concebida en el seno de una familia acomodada de comerciantes, Kusama padeció alucinaciones y un trastorno obsesivo compulsivo con tendencias suicidas desde la niñez, una etapa en la confesó en múltiples ocasiones haber sufrido abusos físicos y psicológicos por parte de su madre, que destruía sus obras y la obligaba, por ejemplo, a hacer de espía contra su padre infiel.
La japonesa usó este cóctel para alimentar su arte, al que se aferró como un modo de superviviencia y terapia, y convirtió a los lunares y tonos vibrantes en exponente de la psicodelia global.
Desde temprano su estilo estuvo caracterizado por una tendencia orientada al arte pop, la "performance", lo contemporáneo, abstracto y feminista con un estilo marcadamente vanguardista.
Se formó en "Nihonga", un estilo de pintura tradicional japonesa definido a finales del siglo XIX, en la Escuela Municipal de Artes y Artesanías de Kioto (oeste). Pero emigró a Estados Unidos a finales de 1950, huyendo del encorsetado formalismo del país asiático y para hacerse un nombre entre las vanguardias artísticas.
Allí comenzó a explorar sus características instalaciones inmersivas, expuso pinturas de gran formato, esculturas con espejos y luz eléctrica, y experimentó con la pintura corporal, la moda y hasta la cinematografía y los medios de comunicación.
En Nueva York empezó a crear obras de arte en espacios públicos, como en Central Park, donde desarrolló actividades a modo de protesta contra la guerra de Vietnam.
El activismo antibelicista de la japonesa era conocido en la época. La guerra marcó la psique de Kusama, que tenía 16 años cuando las bombas atómicas fueron arrojadas sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki al final de la Segunda Guerra Mundial.
Su creación artística gradual a partir de componentes repetidos se convirtió en su método de trabajo habitual y lo aplicó a la escultura. Con esas obras debutó en una exposición colectiva en la Green Gallery en 1962, una de las primeras muestras de Pop Art. Con ello, se convirtió en pionera de los dos principales estilos de vanguardia de la época: el Pop Art y el Minimalismo. Igual se incluyeron obras de Claes Oldenburg, James Rosenquist y Andy Warhol.
En el apogeo del movimiento de liberación sexual de la década de 1960, organizaba "happenings" en los que personas se desnudaban en Wall Street o Central Park y les pintaban lunares sobre el cuerpo. También lanzó una línea de moda, fundó una "Iglesia de la Autoaniquilación" y se presentó como la "Alta Sacerdotisa de los Lunares" para oficiar una boda entre dos hombres.
Pese a su éxito en Estados Unidos, donde influyó en contemporáneos como Andy Warhol o Claes Oldenburg, Kusama regresó a Japón en 1973 tras empeorar sus problemas mentales. Mientras continuaba produciendo y exhibiendo obras de arte, publicó varias novelas y antologías.
De regreso en japón, comenzó a escribir ficción, publicando más de una docena de novelas, algunas de ellas, como "Adicta al suicidio en Manhattan", autobiográficas. Escribió varios poemarios. Toda esta actividad no bastaba para evitar los ataques de pánico y las alucinaciones, que se agudizaron.
En 1990 se internó voluntariamente en una institución mental, desde donde siguió produciendo obras en diversos formatos. Ahí creó una auténtica industria de pinturas de colores brillantes, algunas con motivos que sugerían redes capilares o enjambres de espermatozoides, otras que incorporaban figuras y flores y recordaban su obra de tintes surrealistas de la década de 1950.
A finales de la década de 1990 y principios de la de 2000, volvió a crear instalaciones integrales por primera vez en tres décadas: habitaciones cubiertas completamente de lunares y "Habitaciones Infinitas" con espejos que reflejaban sin cesar.
Kusama, conocida por obras como "Narcisus Garden" (1966) y "Gleaming Lights of the Soul" (2008), o colecciones como "Dots Obsession" (2008), "Ascension of Polka Dots" (2013), "Repetitive Vision" (2017), "A Bouquet of Love I Saw in the Universe" (2012), "Phallic Girl" (1967) o "Tulips of Shangri-la" (2004), expuso en multitud de museos de todo el mundo.
Entre las instituciones que han acogido sus exposiciones figuran el Bienal de Venecia, el MoMa de Nueva York, el Museo Nacional de Arte Moderno de Tokio, el Museo de Arte Contemporáneo de Sídney (Australia), el Tate Modern de Londres, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid o el Centro Pompidou de París.
Su serie pictórica más extensa, "My Eternal Soul", que comprende entre 2009 y 2021, contó con aproximadamente 900 obras.
Su enorme calabaza moteada ubicada cerca de la costa en el Benesse Art Site de la isla de Naoshima sigue siendo uno de los principales puntos de referencia del arte contemporáneo del archipiélago nipón.
Precisamente, las calabazas son su motivo más famoso y aparecen de manera recurrente en sus pinturas y enormes esculturas. La artista las llamó sus "compañeras de vida" y dijo que desde niña había llegado a querer sus "aspectos generosos y sencillos".
Al margen del arte y la literatura, Kusama fue la responsable de diseñar en 2012 el exterior del edificio corporativo de Louis Vuitton en Nueva York como obra colaborativa.
En 2014 inauguró su propio museo, Yayoi Kusama Museum, en Tokio. Ese año, The Art Newspaper nombró a Kusama como la artista más popular del mundo.
También se convirtió en una de las artistas más cotizadas: una de sus pinturas de la serie Infinity Net se vendió por casi 8 millones de dólares en una subasta de 2019. Pero la fama y la fortuna no afectaron su extraordinaria originalidad, que alguna vez atribuyó a la «serenidad del alma» que surge de pasar tiempo a solas.
A lo largo de su vida recibió múltiples reconocimientos, como el Premio Asahi, la Orden de las Artes y las Letras de Japón y el premio Nacional por Logros de Vida de la Orden del Sol Naciente.
En 2006 se convirtió en la primera mujer en obtener el Praemium Imperiale de la Asociación de Arte de Japón, uno de los premios internacionales de arte más prestigiosos del mundo, y en 2016 recibió la Orden de la Cultura del país asiático.
ASJ