La cantante argentina Tini Stoessel, de 29 años, solicitó hace tres meses una auditoría de su patrimonio para revisar cómo se administraron durante más de diez años las ganancias generadas por su trabajo artístico, y el resultado fue una sorpresa nada agradable para ella: no es dueña de los ingresos ni de los bienes que produjo su propia carrera.
De acuerdo con reportes de medios argentinos, el quiebre habría comenzado cuando Tini intentó comprar una bolsa de aproximadamente 2,500 euros (aproximadamente tres mil dólares) en una boutique exclusiva en Europa, pero su tarjeta fue rechazada por "fondos insuficientes".
Al llamar al banco, le informaron que solo contaba con una autorización de gastos de 5 mil dólares, pese a tener una fortuna estimada en 70 millones de dólares.
El periodista argentino Pepe Ochoa explicó que Tini únicamente dispone de tarjetas de crédito de bancos argentinos y que para compras en el extranjero por encima de cierto límite, requiere la autorización del titular de la cuenta, es decir, su padre.
Alejandro Stoessel fue representante de su hija durante 15 años, en los que se encargó de negociar y firmar contratos a su nombre o como responsable de distintas sociedades argentinas y extranjeras en las que figura como socio único o principal.
Tini dejó de tener a su papá como representante hace tres meses y, posteriormente, pidió la auditoría para entender cómo se había manejado su patrimonio.