La cantante argentina Tini Stoessel, de 29 años, solicitó hace tres meses una auditoría de su patrimonio para revisar cómo se administraron durante más de diez años las ganancias generadas por su trabajo artístico, y el resultado fue una sorpresa nada agradable para ella: no es dueña de los ingresos ni de los bienes que produjo su propia carrera.
De acuerdo con reportes de medios argentinos, el quiebre habría comenzado cuando Tini intentó comprar una bolsa de aproximadamente 2,500 euros (aproximadamente tres mil dólares) en una boutique exclusiva en Europa, pero su tarjeta fue rechazada por "fondos insuficientes".
Al llamar al banco, le informaron que solo contaba con una autorización de gastos de 5 mil dólares, pese a tener una fortuna estimada en 70 millones de dólares.
El periodista argentino Pepe Ochoa explicó que Tini únicamente dispone de tarjetas de crédito de bancos argentinos y que para compras en el extranjero por encima de cierto límite, requiere la autorización del titular de la cuenta, es decir, su padre.
Alejandro Stoessel fue representante de su hija durante 15 años, en los que se encargó de negociar y firmar contratos a su nombre o como responsable de distintas sociedades argentinas y extranjeras en las que figura como socio único o principal.
Tini dejó de tener a su papá como representante hace tres meses y, posteriormente, pidió la auditoría para entender cómo se había manejado su patrimonio.
Los resultados, según los reportes, arrojaron que los derechos económicos de su carrera artística e imagen están en sociedades de las que ella no es propietaria ni tiene participación accionaria.
También se encontró que no existen contratos firmados que le garanticen participación en ganancias futuras, incluidos los álbumes que tiene comprometidos a corto plazo.
Solo Alejandro Stoessel puede recibir las utilidades de las sociedades que canalizan sus ingresos.
Tini también descubrió que no figura como autorizada para hacer movimientos bancarios en ninguna de esas compañías. Apenas en junio de 2026, con la intervención de sus abogados, logró acceder a su única cuenta de titularidad exclusiva.
Los ingresos de sus contratos discográficos, tanto del pasado como del futuro, son y serán cobrados por una sociedad sobre la que ella no tiene control.
La auditoría también detectó diferencias entre lo que Tini facturó esporádicamente por pedido de su padre en 2025 y los ingresos que realmente registraron las compañías que firmaron los acuerdos por sus servicios artísticos.
Según reveló el comunicador Luis Ventura, fue el futbolista Rodrigo de Paul, prometido de la cantante, quien impulsó la revisión al indagar sobre el patrimonio real de Tini antes de la boda.
Todo habría comenzado cuando Alejandro Stoessel sugirió la firma de un contrato prenupcial, lo que llevó a De Paul a preguntarse cuánto valía realmente el patrimonio de su futura esposa. Fue entonces cuando Tini se dio cuenta de que había construido un emporio millonario sin ser dueña de él.
Actualmente existiría una negociación entre Tini y su padre para poner fin a la relación profesional y avanzar en la recuperación del control sobre su patrimonio. El entorno de la cantante mantendría además preocupación por la posibilidad de que se hayan cometido irregularidades en el manejo de esos recursos.
La situación habría generado una ruptura en la relación personal entre ambos: según el periodista Gustavo Méndez, el vínculo actual entre Tini y su padre sería "nulo", al punto de que la cantante no se comunicó con él durante una reciente hospitalización.
Desde el entorno de Alejandro Stoessel, en cambio, se ha intentado bajarle el tono al conflicto, calificándolo como una "transición" y no como una ruptura, y sosteniendo que la revisión de bienes responde a un trámite necesario antes de la boda con De Paul.