Sarah Khalifa, presentadora de televisión y empresaria egipcia de 39 años, fue condenada a muerte por ahorcamiento junto a otras 11 personas tras ser hallada culpable de financiar y coordinar una red de fabricación y tráfico de drogas sintéticas.
El fallo fue emitido el sábado 5 de septiembre por un tribunal de El Cairo, en un proceso que involucró a 28 acusados: 12 recibieron la pena capital, nueve fueron sentenciados a cadena perpetua y siete resultaron absueltos.
Khalifa se hizo popular como conductora de “Mission Impossible”, programa de sucesos transmitido por el canal privado egipcio Al-Mehwar.
Fuera de la pantalla, es dueña de una clínica de cirugía estética y de una empresa dedicada a la organización de eventos y fiestas. En Instagram acumula más de 2.5 millones de seguidores.
La Fiscalía sostiene que Khalifa financió parte de la operación, viajó al extranjero para reunirse con integrantes de alto nivel de la red y actuó como enlace entre ellos y otros miembros dentro de Egipto. Su hermano, Mohamed Khalifa, también fue condenado a muerte, señalado por fabricar y probar las drogas.
El caso se originó en abril de 2025, cuando las autoridades antidroga egipcias detectaron una red que importaba materias primas para fabricar drogas sintéticas.
Los registros en dos apartamentos de El Cairo, que presuntamente funcionaban como laboratorios clandestinos, derivaron en el aseguramiento de más de 750 kilogramos de narcóticos, materias primas y equipo, además de armas de fuego sin permisos correspondientes.