En el municipio de Metepec, en el Estado de México, el barro se transforma en catrinas, calaveras y escenas que forman parte de las celebraciones del Día de Muertos. Detrás de cada figura hay horas de trabajo y técnicas artesanales heredadas de una generación a otra.
Durante esta temporada, los altares se llenan de colores y formas elaboradas a mano. Antes de llegar a una ofrenda, muchas de esas piezas pasan por un proceso de modelado, decoración y acabado que les da una identidad propia.
Rodolfo Sánchez Fierro, Edgar Vázquez y Juan Carlos Nonato son algunos de los artesanos que mantienen vivo este oficio y expresan, a través de sus creaciones, distintas tradiciones mexicanas.
Un entierro contado con figuras de barro
El maestro Rodolfo Sánchez Fierro creó una representación de un entierro tradicional mexicano. En la escena aparecen músicos, un sacerdote, una viuda y otros asistentes, cada uno con un papel dentro del cortejo funerario.
El artesano explica cómo distribuyó a los personajes para recrear este momento mediante pequeñas figuras de barro.
“Aquí van los músicos, que regularmente van músicos, es una banda, cargando las coronas, el padre que va aquí, pues rezando, aquí va la viuda, obviamente el que se va echando su traguito”.
Sánchez Fierro recibió el Premio Nacional de la Cerámica de 2019, en la categoría de Cerámica Navideña, un reconocimiento a su creatividad y dominio de este oficio.
Su vínculo con el arte popular comenzó desde la infancia, cuando observaba a sus padres trabajar. Ahora busca conservar las técnicas que aprendió y transmitirlas a las nuevas generaciones.
El maestro recuerda cómo inició su acercamiento al trabajo artesanal en Metepec.
“Mi papá y mi mamá igual también se dedicaban a eso, entonces se empieza así, desde niño, es parte del arte popular que se hace o se hacía en Metepec, y pues es transmitir las tradiciones nuestras”.
Calaveras de barro: ninguna pieza es igual a otra
Las calaveras de barro son otras de las artesanías que forman parte de las celebraciones del Día de Muertos. Sus colores, expresiones y decoraciones reflejan el estilo de cada creador.
Aunque algunas figuras comparten características, el trabajo manual permite incorporar detalles que las distinguen y las convierten en piezas únicas.
Edgar Vázquez, artesano de Metepec, explica que procura que sus creaciones sean diferentes entre sí.
“No hay una secuencia de una pieza igual, por decir yo no puedo armar una pieza idéntica, a otra. Yo siempre he armado piezas que se distingan que no sean igual como una muestra, se puede decir”.
La elaboración requiere atención a los detalles, especialmente durante la decoración y los acabados que dan personalidad a cada figura.
Entre las artesanías más solicitadas también destacan las catrinas de barro, que se han convertido en uno de los símbolos más reconocibles de esta celebración mexicana.
Rodolfo Sánchez Fierro señala que estas figuras tienen una demanda importante durante los meses previos al Día de Muertos.
“Principalmente lo que nos piden son Catrinas, nosotros elaboramos mucha Catrinas, de hecho sí tenemos demanda, lo que es de septiembre hasta octubre”.
El Árbol de la Vida de Metepec que obtuvo un Récord Guinness
El talento de los artesanos de Metepec también ha alcanzado reconocimiento internacional.
Uno de sus representantes es Juan Carlos Nonato, quien cuenta con 44 años de experiencia en el trabajo artesanal y participó en la elaboración de una de las obras más representativas del municipio: el Árbol de la Vida que obtuvo un Récord Guinness.
La pieza fue reconocida en diciembre de 2018 como el Árbol de la Vida más alto del mundo, con 9.18 metros de altura y un peso de 12 toneladas.
En su elaboración participó una familia de ocho artesanos que trabajó durante tres meses para crear aproximadamente 9 mil 500 figuras de barro.
Más allá de las dimensiones de esta obra, Juan Carlos Nonato destaca la satisfacción que siente cuando las personas conocen y valoran sus creaciones.
El artesano comparte cómo reaccionan quienes adquieren sus piezas y descubren lo que puede hacerse con la arcilla.
“Pues quedan muy contentos muy fascinados porque ven una obra artesanal, e incluso luego dicen de la arcilla, de barro, sin ningún tipo de herramienta le das vida, haces una figura, haces un rostro”.
Un oficio que los artesanos buscan transmitir a nuevas generaciones
Para los artesanos de Metepec, las catrinas, calaveras y otras figuras representan mucho más que objetos decorativos. Cada creación reúne conocimientos heredados, técnicas perfeccionadas durante años y una manera particular de expresar la cultura mexicana.
Este oficio también constituye una fuente de ingresos para quienes dedican su tiempo a elaborar y vender estas piezas.
Por ello, los creadores piden que se reconozca el esfuerzo, la creatividad y la herencia cultural que existe detrás de sus trabajos.
En cada catrina, calavera o escena modelada en barro permanece una parte de las tradiciones mexicanas que sus autores buscan transmitir a las siguientes generaciones.
Así, mientras las familias preparan sus ofrendas para recordar a quienes ya partieron, los artesanos de Metepec mantienen viva otra parte esencial del Día de Muertos: el arte de transformar el barro en memoria y tradición.