A lo largo del estado de Guanajuato, se puede observar de una gran variedad de climas que van desde el frío, lluvioso o asoleado, siendo estos los más indicados, donde crecen diferentes tipos de árboles o plantas.
Y es que de acuerdo a la Secretaría de Medio Ambiente y Ordenamiento Territorial del Estado de Guanajuato, el estado posee una rica diversidad de árboles nativos adaptados a sus diferentes climas y regiones, destacando especies como el mezquite, el huizache, el encino, el palo blanco y el cedro blanco.
Sin duda, este último abarca un gran espacio, ya que el encino cubre cerca de 10% de la superficie del estado. Se distribuyen en laderas o en la parte alta de los cerros entre 1.200 y 2.800 m de altitud. Las principales áreas cubiertas con este bosque se encuentran en la Sierra de Guanajuato, en específico en la Sierra de Lobos.
Asimismo, al noroeste de Guanajuato, que comprenden ciudades como Atarjea, Doctor Mora, San José Iturbide, San Luis de la Paz, Santa Catarina, Tierra Blanca, Victoria y Xichú, se puede encontrar matorrales que se establecen en los lugares con climas secos o semisecos del norte del estado.
Aquí las especies dominantes se pueden distinguir cinco tipos: matorral crasicaule, matorral micrófilo, matorral submontano, matorral de Juniperus y encinar arbustivo, donde los principales componentes son: nopales, garambullo, mezquite, huizache, órgano, pitayas, gobernadora, granjeno, escoba, uña de gato, guajillo, capulincillo, tarabilla y frijolillo.
Otras especias de árboles que se encuentran en Guanajuato
También en el noreste del estado podemos encontrar en abundancia el Pinus pinceana, mejor conocido como pino piñó, un pequeño árbol reportado a 10 m, aunque rara vez más de 5-6 m de altura.
De igual manera, el estado cuenta con árboles frutales, donde se cultivan durazno, la manzana y el nogal, los cuales destacan su cultivo en la zona sur destaca como en Silao y en San Felipe, el olivo.
Pero sin duda alguna, el estado también cuenta con un árbol de relevancia, al albergar joyas botánicas como el ahuehuete gigante de San Francisco del Rincón (con unos 800 años de edad) y los históricos ahuehuetes centenarios de la Presa de la Olla en la capital.
NDL