Una nave espacial privada, enviada para rescatar un telescopio de la NASA, cayó de nuevo a la Tierra después de que fallos técnicos obligaran a poner fin a la ambiciosa misión, dejando al telescopio con apenas unas semanas de vida útil en su órbita actual.
Katalyst Space Technologies informó que su nave espacial de tres brazos, llamada Link, reingresó en la atmósfera durante la noche del viernes, menos de tres meses después de su lanzamiento.
La misión fallida formaba parte de un proyecto de 30 millones de dólares patrocinado por la NASA para prolongar la vida útil del Observatorio Swift, un telescopio espacial de 22 años de antigüedad utilizado para detectar algunas de las explosiones más potentes y fugaces del universo.
La órbita de Swift se había ido deteriorando progresivamente debido al rozamiento atmosférico; la actividad solar agravaba el problema más rápido de lo que los ingenieros habían previsto. Sin intervención, el telescopio acabaría cayendo en la atmósfera terrestre.
Por ello, la NASA había suspendido las observaciones de Swift a principios de año y había reposicionado el telescopio para reducir el rozamiento atmosférico mientras se preparaba una nave de rescate.
La maniobra pretendía dar a Swift más tiempo para seguir observando brotes de rayos gamma, explosiones estelares y otros fenómenos cósmicos de rápida evolución.
HVI