El mar Negro se convirtió en un escenario de creciente tensión para la navegación comercial tras una serie de ataques con drones contra buques civiles. En los últimos días, tres incidentes han dejado al menos tres personas muertas, varios heridos y dos barcos hundidos en aguas cercanas a Rumanía, Bulgaria y Ucrania.
El primer caso ocurrió el miércoles 5 de octubre, cuando un buque de propiedad turca y bandera de San Cristóbal y Nieves fue alcanzado por drones mientras navegaba en la zona económica exclusiva de Rumanía. La embarcación transportaba maíz desde Ucrania y posteriormente se hundió. Dos tripulantes murieron y otros 11 fueron rescatados.
A bordo viajaban ciudadanos de Azerbaiyán e India. El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, atribuyó el ataque a drones rusos, aunque las autoridades rumanas no establecieron oficialmente la autoría.
Un día después, dos buques comerciales fueron atacados en la zona económica exclusiva de Bulgaria, a unos 128 kilómetros de la costa. El Alfa Watan, con bandera de Togo y propiedad de una empresa turca, sufrió daños estructurales y se hundió.
El Able, con bandera de Palaos, se incendió tras el ataque; sus 18 tripulantes fueron evacuados y dos resultaron heridos. El origen de los drones no había sido determinado. El Able transportaba trigo.
También el 6 de octubre, un buque mercante con bandera de las Islas Marshall fue atacado con un dron mientras navegaba en el mar Negro. La embarcación transportaba aceite de colza y, de acuerdo con el gobernador militar de la región ucraniana de Odesa, Oleg Kiper, una persona murió y otras siete resultaron heridas.
Los incidentes se producen después de meses de ataques contra infraestructura portuaria y embarcaciones comerciales vinculadas con las rutas de exportación de Ucrania. Rusia ha atacado puertos ucranianos y buques que entran y salen de ellos, mientras que Ucrania también ha realizado operaciones contra petroleros y cargueros vinculados con puertos rusos o bajo control de Moscú, principalmente en el mar de Azov.
La diferencia en los ataques recientes es el lugar donde ocurrieron algunos de ellos. El buque que se hundió frente a Rumanía y las dos embarcaciones atacadas frente a Bulgaria se encontraban en las zonas económicas exclusivas de países miembros de la OTAN.
Bulgaria calificó el ataque dentro de su zona económica como una violación del derecho internacional y marítimo, mientras que la Unión Europea expresó preocupación por los ataques contra la navegación civil.
Los episodios también muestran que los efectos de la guerra entre Rusia y Ucrania alcanzan cada vez más las rutas utilizadas por tripulaciones y empresas de terceros países.