Frank Strada, comisario del Departamento Correccional de Tennessee, Estados Unidos, dimitió tras la ejecución fallida por inyección letal de Christa Pike, la primera mujer que iba a ser ejecutada en el estado en más de 200 años.
El comisario informó que tomó la decisión de renunciar, ya que considera que es lo mejor para el estado después de que el 30 de septiembre por la noche Pike sobreviviera a dos inyecciones letales en un proceso que su abogado describió como una tortura.
Cabe señalar que esta es la segunda vez en este año que Tennessee intente ejecutar a un reo del corredor de la muerte sin éxito y con muestras de dolor.
Pide está ingresada en un hospital en estado crítico y con respiración asistida, mientras ya empezó una investigación independiente sobre cómo se llevó a cabo el proceso de ejecución de la pena de muerte de esta reclusa.
Por su parte, el gobernador de Tennessee, Bill Lee, anunció la suspensión de todas las ejecuciones previstas en el estado este 2026 y aseguró el 1 de octubre que hasta donde se conoce, el departamento de prisiones que lidera Strada siguió todos los protocolos establecidos para llevar a cabo la pena capital.
Este 3 de octubre, Lee, del Partido Republicano, volvió a insistir que los protocolos se respetaron, al tiempo que especificó que Strada abandonará su puesto a finales de este mes.
Legisladores estatales republicanos y demócratas habían solicitado la renuncia de Strada y una reforma del sistema de ejecuciones de la pena de muerte.
Actualmente, personal médico trabaja para salvar la vida y purgar de su organismo el pentobarbital, un fármaco altamente alcalino y cáustico que actúa como quemadura quí9mica al filtrarse en los tejidos.
El equipo penitenciario usó al menos siete agujas para intentar canalizar el cocktail letal, llegando a doblarse una de ellas en un ángulo de 90 grados al retirarla. En medio del dolor, Pike trató de decir a los funcionarios dónde colocar las agujas.
Pike, de 50 años, lleva casi tres décadas en el corredor de la muerte en Tennessee después de que fue condenada en 1996 por el asesinato de su compañera de estudios Colleen Slemme, y se iba a convertir en la primera mujer ejecutada desde 1819.