'El Niño' Amenaza la Producción de Alimentos en México por Reducción de Lluvias: UNAM
Los expertos de la UNAM estiman que este fenómeno se traduzca en un problema de seguridad alimentaria

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Los expertos de la UNAM estiman que este fenómeno se traduzca en un problema de seguridad alimentaria

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Especialistas del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC) de la UNAM alertaron que entre abril a junio de 2027 habrá una probable sequía en el centro, sur y sureste, incluida la CDMX; lo que se traducirá en más días con mala calidad del aire en las ciudades especialmente, esto como parte de los efectos de "El Niño".
Los investigadores: Jorge Zavala Hidalgo, Alejandro Jaramillo Moreno, Carolina Ureta Sánchez y Elda Luyando López detallaron los efectos de este fenómeno meteorológico para el resto de 2026 y para los siguientes 12 meses.
Sobre las olas de calor que cada vez son más intensas, consideraron que “en los tres niveles de gobierno deben adaptar refugios", los cuales deben ser frescos, con capacidad de hidratación y atención médica para las personas.
Además, sugirieron establecer alertas tempranas, mapas para zonas vulnerables, vigilancia epidemiológica, refugios con fuentes de hidratación y orientación y coordinación con zonas agrícolas y ganaderas, entre otras acciones.
De acuerdo con los especialistas, el fenómeno meteorológico “El Niño” continúa fortaleciéndose y podría alcanzar una intensidad muy fuerte, incluso histórica, hacia finales de 2026, de acuerdo con estimaciones de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos.
"Pueden favorecerse lluvias por encima de lo normal en partes del norte y occidente durante otoño e invierno, y a comienzos de la primavera es posible que se eleve la probabilidad de condiciones más secas en amplias zonas del centro, sur y sureste del país”, afirmó Alejandro Jaramillo.
Jorge Zavala detalló algunos de los posibles efectos de "El Niño": aumento de la temperatura durante 2026 en regiones del norte, en septiembre; incremento del contenido de calor oceánico en el Pacífico mexicano, de septiembre a diciembre; y aumento en la probabilidad de presencia de huracanes de categoría mayor, entre septiembre y noviembre próximos.
Para 2027, se estima que de enero a marzo, haya una elevada precipitación en el noreste; de febrero a junio, alza del número de incendios; de abril a junio, la disminución de lluvias en el centro, sur y sureste, lo que aumenta la mala calidad del aire.
En tanto, Carolina Ureta advirtió que esto puede convertirse en un problema de seguridad alimentaria.
“La pregunta no es solamente cuánto va a llover, sino quién tiene las herramientas para enfrentar lo que ocurra cuando la lluvia no llegue o lo haga de manera extrema en el campo o zonas ganaderas”.
Propuso utilizar alertas tempranas y enviar la información de su región a los productores de maíz, en estados como Oaxaca y Guerrero, para la toma de decisiones sobre la determinación de qué semillas sembrar y cuándo hacerlo.
Elda Luyando destacó que el 80% de la población del país habita en ciudades donde son muy vulnerables por el deterioro del ambiente térmico que pueden padecer.
Apoyó la toma de medidas urgentes, como retirar exceso de cemento, y en el largo plazo pintar las azoteas de blanco, para mitigar las olas de calor urbanas.
HVI