La manzanilla (Chamaemelum nobile) es una de las plantas medicinales ancestrales más populares que se utilizan en México.
Además de nuestro país, es muy común en Europa y América del Norte. Sus florecillas de blancos pétalos, parecidas a las margaritas, se utilizan sobre todo con fines medicinales y terapéuticos.
Al ser una planta silvestre, crece alrededor de prados y lugares con mucha hierba. Se adapta bien a lugares secos y arenosos como las montañas, aunque requiere luz y suficiente agua.
Se emplea principalmente como un remedio natural en problemas digestivos, como dolor de estómago, que puede deberse a varios factores, entre ellos, el consumo de alimentos fríos o calientes ingeridos en exceso, así como alimentos en mal estado o situaciones emocionales como el enojo.
De acuerdo con el Atlas de las Plantas de la Medicina Tradicional Mexicana de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la forma más popular de uso es hirviendo en agua las ramas de la manzanilla, con o sin flores, y se ingiere como un té, su efecto se debe a su poder para desinflama que, además, puede equilibrar la motilidad del estómago.
Su uso también es común en tés y gotas, por sus cualidades curativas también se utiliza como calmante, para descongestionar las vías respiratorias, y es auxiliar en enfermedades como la gripe y el catarro.
En la industria se usa para la elaboración de champús y lociones capilares para aclarar el pelo, en pomadas, cosméticos, toallas femeninas y papel higiénico. También es muy común verla en su estado natural en los mercados.
Con información de N+
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