La inseguridad en las carreteras de México continúa golpeando al sector del transporte de carga con nuevas formas de operación por parte de la delincuencia. En la carretera a Celaya, en el estado de Guanajuato, una cámara de seguridad captó cómo un grupo de asaltantes intentó detener un tráiler utilizando lámparas para deslumbrar al conductor y, segundos después, realizó disparos contra la unidad. A esta estrategia se suma un nuevo método que preocupa a los operadores: delincuentes que utilizan sonidos similares a los de patrullas e incluso códigos policiales para hacerse pasar por autoridades y cometer robos.
Los transportistas advierten que esta modalidad incrementa el riesgo, ya que en plena carretera resulta prácticamente imposible distinguir si quien intenta detener una unidad pertenece realmente a una corporación de seguridad o forma parte de un grupo criminal. Esta situación ha incrementado el temor entre quienes diariamente recorren las principales vías del país para abastecer mercancías.
Operadores relatan secuestros, violencia y pérdidas millonarias
Juan Carlos Juárez Salazar, transportista con más de 40 años de experiencia, aseguró que ha sido víctima de la delincuencia en varias ocasiones mientras realizaba su trabajo en la Ciudad de México:
“A mí me han asaltado tres veces aquí en la Ciudad de México. Ahí, en la calzada Ignacio Zaragoza, antes de llegar a Economía, se me subieron con pistola, me bajaron del tráiler, me subieron a un carro, me tuvieron secuestrado toda la noche y hasta el otro día me abandonaron por la termoeléctrica. El tractocamión apareció al tercer día, pero las dos cajas del doble remolque nunca aparecieron.”
El operador explicó que las pérdidas económicas suelen ser muy altas, pero también señaló que el daño emocional permanece durante mucho tiempo. Muchos conductores, dijo, continúan trabajando con miedo después de haber vivido situaciones de extrema violencia.
Delincuentes engañan a los choferes con sonidos de patrullas
Juan Carlos Juárez Salazar también describió cómo funciona uno de los métodos más recientes utilizados por los asaltantes para sorprender a los operadores en carretera:
“Llegaron y luego luego con sus sonidos iguales a los que usaban las patrullas. Empezaron a hacer el ‘tu, tu’ para que me detuviera. Cuando paré, se bajaron del carro, se subieron por el lado derecho con la pistola y me dijeron que me bajara. Después me subieron a otro vehículo, boca abajo, donde me golpearon y me maltrataron.”
Los transportistas consideran que esta modalidad representa un peligro adicional porque aprovecha la confianza que los conductores deben tener ante una aparente revisión de las autoridades. En muchos casos, detenerse puede significar perder la carga, la unidad e incluso poner en riesgo la vida.
La violencia también deja familias destrozadas
Los operadores señalan que los robos no solo representan pérdidas materiales. También dejan secuelas físicas y psicológicas para las víctimas y sus familias, quienes en algunos casos resultan directamente atacadas durante los asaltos.
Juan Carlos Juárez Salazar compartió el caso de uno de sus compañeros, quien fue víctima de un ataque armado mientras viajaba con su familia:
“Por Chicoloapan le dieron dos balazos a él y a su hija, que iba con él. También iba su esposa y a ella la encañonaron. Le quisieron quitar el carro, pero como no se dejó, les dispararon. Ahorita el compañero está en el hospital.”
Los transportistas afirman que este tipo de agresiones ha provocado un ambiente de incertidumbre permanente entre quienes dependen de las carreteras para trabajar.
Líderes transportistas alertan por el impacto psicológico
Rafael Ortiz Pacheco, líder transportista, aseguró que uno de los mayores daños provocados por la inseguridad es el impacto emocional que sufren los operadores, situación que incluso ha motivado a algunos a buscar empleo fuera del país:
“La afectación más fuerte es la psicológica porque los operadores empiezan a querer emigrar a EUA, ya que aquí no les ofrecemos mucha seguridad. De la Guardia Nacional, cuando los vemos es cuando están pidiendo su cuota. No vemos por dónde exista una solución.”
El representante del sector insistió en que la falta de vigilancia efectiva mantiene a miles de conductores expuestos diariamente a grupos criminales que operan con violencia y cada vez con estrategias más sofisticadas.
Las carreteras que los transportistas consideran más peligrosas
Los operadores identifican varios tramos carreteros como zonas de alto riesgo debido al número de robos registrados en los últimos años. Entre ellos destaca la autopista México-Puebla-Veracruz, especialmente el tramo conocido como La Esperanza y las Cumbres de Maltrata, además de la carretera que conecta el municipio de Amozoc con Tehuacán, en el estado de Puebla.
Rafael Ortiz Pacheco explicó cuáles son los puntos que más preocupan al gremio:
“La carretera más peligrosa es la México-Puebla-Veracruz y específicamente el punto conocido como La Esperanza y las Cumbres de Maltrata. Asimismo, el área de la carretera de Amozoc hacia Tehuacán, en Puebla.”
Ante este panorama, los transportistas exigen reforzar la seguridad mediante operativos permanentes en carreteras, autopistas y vías de acceso que conectan con la Ciudad de México y otras entidades del país. Consideran que solo con una mayor presencia de las autoridades será posible reducir los asaltos y brindar mayor protección a quienes diariamente movilizan mercancías esenciales para la economía nacional.