En México, cada partido de futbol reúne a millones de aficionados frente al televisor, en restaurantes, bares o reuniones familiares. Sin embargo, una derrota también puede provocar reacciones emocionales intensas que van desde la tristeza y el enojo hasta episodios de furia que terminan por afectar el ambiente entre familiares y amigos. En redes sociales es común encontrar videos de personas que rompen objetos, gritan o incluso lloran tras ver perder a su equipo, un fenómeno que muchos conocen de manera popular como "depresión futbolera".
Los especialistas explican que estas reacciones tienen relación con la forma en que las personas viven el deporte y con el efecto que produce compartir la experiencia con otros aficionados. Cuando las expectativas son muy altas y el resultado no es el esperado, la frustración puede intensificarse y contagiarse entre quienes presencian el encuentro.
La emoción colectiva puede modificar el comportamiento de los aficionados
La psicóloga Sandra Herrera explicó que durante un partido las emociones compartidas pueden tener un efecto importante sobre el comportamiento de los aficionados. Cuando un grupo vive al mismo tiempo una victoria o una derrota, la intensidad emocional aumenta y la capacidad de razonar con calma puede disminuir temporalmente.
La especialista explicó este fenómeno:
"La psicología de las masas dice que evidentemente el individuo va diluyendo su individualidad, y entonces la masa absorbe toda la emoción en ese momento. Si es un momento de frustración, si es un momento de furia, si es una emoción de alegría o de tristeza, evidentemente la parte consciente o cognitiva pasa a segundo plano".
Para muchos aficionados, la derrota de su equipo representa una gran decepción. Algunos aseguran que el resultado cambia por completo su estado de ánimo durante el resto del día e incluso afecta la convivencia con quienes los rodean.
El aficionado Esequiel compartió cómo vive estas situaciones:
"Pues igual, de la emoción que uno tiene, pero a veces le gana el bajón y como que sí dan ganas de llorar, pero pues ya ni modo, así es".
José Guzmán, otro seguidor del futbol, también reconoció el impacto emocional que le provocan los partidos de la Selección Mexicana:
"Yo cuando es México, feliz, pero cuando pierde pues triste".
El futbol no es la causa del problema emocional
Aunque las imágenes de aficionados reaccionando con enojo suelen hacerse virales después de una derrota importante, los expertos subrayan que el futbol, por sí solo, no genera estos problemas emocionales. En muchos casos, el partido únicamente actúa como un detonante de situaciones personales que ya existían.
La psicóloga Sandra Herrera explicó que las personas que atraviesan problemas emocionales o altos niveles de estrés pueden experimentar un impacto mucho mayor cuando depositan todas sus expectativas en el resultado de un encuentro deportivo:
"Con una persona que ya trae una depresión previa o un trastorno de ansiedad o alguna situación familiar o un estrés fuerte y pone toda su esperanza, como en este caso, en un partido, ¿qué es lo que puede suceder? Que sí puede en algún momento desencadenarse una sensación de 'perdí yo', y eso es lo que a muchas personas les pudo haber ocurrido, de acuerdo con cierta estructura de personalidad o cierta situación que están pasando. En ese momento el futbol nunca va a ser un problema de raíz".
Los especialistas recuerdan que sentir alegría, tristeza o enojo después de un partido es completamente normal. La diferencia aparece cuando esas emociones afectan la vida diaria, las relaciones personales o generan conductas agresivas.
Las reacciones de los adultos también influyen en niñas y niños
El impacto emocional de un partido no solo alcanza a quienes siguen el futbol con pasión. Los especialistas advierten que las niñas y los niños pueden aprender estas conductas al observar la forma en que reaccionan los adultos durante un encuentro deportivo.
La psicóloga Sandra Herrera explicó que, entre los 5 y 11 años, los menores aprenden principalmente por imitación, por lo que suelen reproducir las conductas de las personas que consideran figuras de referencia, especialmente sus padres:
"Con los niños, ¿qué sucede? En una etapa más o menos de entre los 5 y 11 años, su corteza prefrontal no está madura. Ellos aprenden por imitación y están aprendiendo a partir de quienes les representan figuras significativas, en este caso sus papás. Si sus papás en este momento están desbordados, están gritando al televisor, al árbitro o a algún jugador, vienen palabras ofensivas o hay una emoción desbordada, entonces evidentemente el niño va a ser receptor de todo eso".
El "semáforo emocional" ayuda a controlar el enojo
Los especialistas recomiendan identificar las emociones antes de que lleguen a un punto crítico mediante un "semáforo emocional". La idea consiste en reconocer cuándo el enojo comienza a aumentar hasta llegar al "rojo", momento en el que es preferible hacer una pausa, alejarse unos minutos del partido, caminar, respirar profundamente o realizar otra actividad que permita recuperar la calma.
Aunque el futbol despierta una enorme pasión entre millones de personas, los expertos coinciden en que ningún resultado deportivo debería poner en riesgo el bienestar emocional ni afectar la convivencia familiar. Reconocer los propios límites y buscar ayuda profesional cuando las emociones se vuelven difíciles de controlar puede marcar la diferencia.