Un huevo en mal estado puede convertirse en un riesgo para la salud si se consume sin verificar su frescura. Aunque este alimento es uno de los más consumidos en México por su alto valor nutricional, cuando está echado a perder puede contener bacterias o toxinas capaces de provocar enfermedades gastrointestinales e infecciones que, en algunos casos, requieren atención médica.
Afortunadamente, existen tres pruebas sencillas que puedes hacer en casa para saber si un huevo aún es seguro para el consumo: la prueba del agua, la del olfato y la revisión visual después de romperlo. Además, comprarlo correctamente y conservarlo en refrigeración ayuda a prolongar su vida útil y reduce el riesgo de contaminación.
¿Qué enfermedades puede provocar un huevo echado a perder y cómo saber si está malo?
Consumir un huevo descompuesto o contaminado puede ocasionar distintos problemas de salud, principalmente infecciones gastrointestinales.
Entre las enfermedades más comunes se encuentran:
Salmonelosis: Es la infección más frecuente y ocurre cuando la bacteria Salmonella entra al organismo a través de huevos crudos o mal cocidos. Sus síntomas incluyen diarrea, fiebre, dolor abdominal, náuseas y vómito.