Argentina e Inglaterra se enfrentarán el miércoles en Atlanta por un lugar en la final del Mundial 2026, el sexto cruce mundialista entre ambas selecciones. El duelo revive una rivalidad futbolística que arrastra, desde hace más de cuatro décadas, el peso de la guerra de las Malvinas, el conflicto que en 1982 libraron las dos naciones por la soberanía del archipiélago en el Atlántico Sur.
El seleccionador argentino, Lionel Scaloni, evitó vincular el partido con el conflicto cuando fue consultado al respecto tras la clasificación del equipo a semifinales.
"Es un partido de futbol, ¿eh?", respondió Scaloni. "El mensaje es que es un partido de futbol. No busquemos otra cosa. Vamos a jugar un partido de futbol contra una gran selección, que tiene un gran entrenador, al que aprecio y admiro mucho. Es un partido de futbol. Punto. No hay más que eso".
¿De dónde viene la disputa por las islas?
Según el registro histórico publicado por el gobierno de las islas, el archipiélago nunca tuvo habitantes originarios: permaneció deshabitado hasta 1765, cuando Gran Bretaña estableció la primera guarnición en Puerto Egmont. En esos mismos años, Francia y España mantuvieron presencia intermitente en distintos puntos de las islas, hasta que en 1811 todas las potencias europeas retiraron sus fuerzas.
El gobierno argentino, a través del Ejército, ubica el origen de su reclamo en el mismo periodo: sostiene que a partir de 1765 las islas fueron ocupadas por autoridades españolas del Virreinato del Río de la Plata, tras una serie de hechos diplomáticos y militares entre Francia, España y Gran Bretaña.
En la década de 1820, de acuerdo con la versión argentina, autoridades con asiento en Buenos Aires tomaron posesión del archipiélago y designaron a Luis Vernet gobernador el 10 de junio de 1829. El gobierno de las islas ubica el siguiente episodio el 6 de octubre de 1832, cuando —según su relato— llegó una guarnición militar argentina que intentó establecer soberanía pese al reclamo británico previo, de 67 años. Ambas fuentes coinciden en que la corbeta británica Clio expulsó a las autoridades argentinas y en que Gran Bretaña retomó el control del archipiélago, pero difieren en un día sobre cuándo ocurrió: el material argentino data el hecho el 3 de enero de 1833, mientras el de las islas lo sitúa el 2 de enero de 1833.
La guerra de 1982 y sus consecuencias
El siguiente punto de quiebre llegó el 2 de abril de 1982, cuando fuerzas militares argentinas ocuparon las islas en lo que el Ejército de ese país llama Operación Rosario, dentro de lo que denomina la Gesta por la Recuperación de las Islas del Atlántico Sur. El gobierno de las islas describe el mismo episodio como una invasión militar que interrumpió, en sus palabras, "una existencia pacífica".
La bandera argentina permaneció izada 74 días, hasta el 14 de junio de 1982, cuando fuerzas británicas retomaron el control del territorio. El gobierno de las islas cifra en casi mil las vidas perdidas entre isleños, militares británicos y argentinos como saldo del conflicto.
Las batallas que marcaron los 74 días de guerra
Los archivos del gobierno británico sobre el conflicto, resguardados en los Archivos Nacionales del Reino Unido y catalogados por la Fundación Margaret Thatcher, permiten reconstruir cronológicamente los momentos de mayor tensión militar entre abril y junio de 1982.
Antes de la invasión del 1 al 5 de abril, un grupo de comerciantes argentinos de chatarra ya había realizado en marzo un desembarco no autorizado en Georgia del Sur, dependencia de las Malvinas, episodio que los archivos describen como el primer indicio de que Argentina se apartaba de la vía diplomática negociada hasta entonces.
El hundimiento del crucero General Belgrano ocurrió entre el 30 de abril y el 2 de mayo de 1982, uno de los episodios más documentados del archivo británico. Meses antes, ante los primeros indicios de que Argentina rompía el diálogo diplomático, Margaret Thatcher había anotado en un telegrama: "Debemos hacer planes de contingencia".
Entre el 3 y el 5 de mayo de 1982, un misil impactó al destructor británico HMS Sheffield, lo que los archivos ubican como el inicio de una crisis diplomática posterior al hundimiento del Belgrano. Dos semanas después, entre el 18 y el 21 de mayo, las fuerzas británicas ejecutaron el desembarco en la bahía de San Carlos, punto de partida de la ofensiva terrestre para retomar el archipiélago.
El conflicto se cerró con la rendición argentina, registrada en los archivos entre el 12 y el 16 de junio de 1982 —fecha que coincide con el 14 de junio señalado por el gobierno de las islas como el día de la liberación británica del territorio—.
Cronología del conflicto en cinco datos
1690: el capitán inglés John Strong nombra el estrecho Falkland Sound, origen del nombre en inglés del archipiélago.
1765: Gran Bretaña, Francia y España instalan guarniciones en las islas.
1829: Buenos Aires designa a Luis Vernet gobernador del archipiélago, de acuerdo con el Ejército argentino.
1833: la corbeta británica Clio desaloja a las autoridades argentinas; Londres retoma el control.
1982: Argentina ocupa las islas el 2 de abril y las pierde el 14 de junio, tras 74 días de combate.
¿Qué dice cada país sobre la soberanía hoy?
Argentina mantiene su reclamo por escrito desde la reforma constitucional de 1994. La disposición transitoria primera de la Constitución establece lo siguiente:
"La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional. La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes y conforme a los principios del Derecho Internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino".
El texto argentino añade que el país reitera ante organismos internacionales y regionales su llamado a Gran Bretaña para retomar negociaciones de soberanía, conforme a resoluciones de la ONU y la OEA.
El gobierno de las islas sostiene una postura distinta, basada en la autodeterminación de la población local. Argumenta que desde 1982 la comunidad se volvió financiera y políticamente autónoma, con habitantes provenientes de más de 60 países, y que en 2009 entró en vigor una nueva Constitución que refuerza el autogobierno interno.
En 2013, un referéndum supervisado por observadores internacionales arrojó que el 99.8% de los votantes eligió seguir siendo un territorio británico de ultramar.
CT