En la llamada brecha de Guerrero, una zona de casi 150 kilómetros entre Acapulco y Papanoa, especialistas detectaron entre 2000 y 2002 un sismo lento de magnitud 7.6, considerado uno de los primeros registrados en México. Desde 1911, esta región no ha sido epicentro de un temblor convencional mayor a magnitud 7.
La brecha de Guerrero se encuentra en el límite de las placas tectónicas de Cocos y América del Norte. Debido a que durante más de un siglo no se ha presentado en esta zona un terremoto de gran magnitud como los registrados históricamente, la región ha sido objeto de estudio por parte de especialistas.
Los sismos lentos o silenciosos son movimientos de grandes masas de roca que pueden prolongarse durante semanas o meses. A diferencia de un sismo convencional, que ocurre en cuestión de segundos, estos desplazamientos avanzan mucho más lentamente.
Estos movimientos están relacionados con el desplazamiento de la placa de Cocos por debajo de la placa de América del Norte. De acuerdo con los especialistas, además del movimiento que produce los temblores, existe otro tipo de desplazamiento lento que no genera ondas sísmicas perceptibles para las personas.
Arturo Iglesias Mendoza, titular del Servicio Sismológico Nacional (SSN), explicó que la velocidad de ruptura de estos movimientos es muy baja y, por ello, no producen ondas sísmicas. Tampoco son registrados por los sismógrafos convencionales ni representan un riesgo para la población.
Aunque las deformaciones lentas de la superficie terrestre ya eran conocidas, durante años fue difícil medirlas. Esto cambió con la incorporación de dispositivos GPS, que a partir de 2001 permitieron detectar movimientos de apenas unos milímetros y documentar la existencia de estos fenómenos.
Los sismos lentos pueden presentarse a profundidades de entre 20 y 40 kilómetros, dependiendo de su cercanía con la costa o con la zona donde una placa comienza a hundirse debajo de otra.
En la brecha de Guerrero, el sismo lento de magnitud 7.6 fue detectado entre 2000 y 2002. Su identificación permitió estudiar una forma de movimiento de las placas tectónicas que ocurre de manera distinta a los terremotos convencionales.
Los especialistas también han identificado pequeños temblores recurrentes en distintas zonas del país. Algunos terremotos de mayor magnitud se han repetido con varios años de diferencia, aunque en la brecha de Guerrero no se ha registrado un evento similar en más de un siglo.
Una de las hipótesis estudiadas es que los sismos lentos podrían contribuir a explicar por qué no se ha presentado un terremoto de gran magnitud en esa zona durante tanto tiempo. Otra posibilidad es que la brecha de Guerrero tenga características diferentes a las regiones cercanas y que la acumulación de energía entre las placas sea menor.
Debido a la cercanía de la brecha de Guerrero con zonas densamente pobladas, como la Ciudad de México, la región es monitoreada de manera constante por instituciones como el Servicio Sismológico Nacional, el Instituto de Geofísica de la UNAM y el Centro de Instrumentación y Registro Sísmico.