En México, más de 20 organizaciones de la sociedad civil impulsaron una estrategia para prevenir, detectar y actuar ante casos de violencia sexual y maltrato infantil en escuelas de educación básica. La iniciativa cobra especial relevancia ante un dato de UNICEF: 53% de las adolescentes mexicanas de entre 15 y 17 años ha experimentado alguna forma de violencia sexual a lo largo de su vida.
La problemática no se concentra en un solo espacio. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) advierte que niñas, niños y adolescentes pueden enfrentar situaciones de violencia en el hogar, la escuela, la comunidad y los entornos digitales. Ante este escenario, las organizaciones se acercaron a la Secretaría de Educación Pública (SEP) para promover acciones dirigidas a toda la comunidad educativa.
Como parte de la iniciativa se desarrolló un Catálogo de Recursos para la Concientización y Prevención de la Violencia Sexual Infantil, que concentra más de 70 materiales gratuitos para niñas, niños y adolescentes, así como para madres y padres de familia, cuidadores, docentes y directivos.
El objetivo es que la prevención vaya más allá de identificar situaciones de riesgo. Los materiales buscan ofrecer herramientas para que las comunidades escolares puedan hablar del tema de acuerdo con la edad de los estudiantes, reconocer posibles señales de alerta y conocer alternativas de actuación cuando exista la sospecha o revelación de un caso de violencia sexual o maltrato infantil.
La preocupación de las organizaciones está relacionada con casos registrados dentro de planteles educativos. Entre los antecedentes que señalaron se encuentra un caso en el que 18 niñas y niños fueron víctimas de violencia en un kínder público de la Ciudad de México (CDMX), una situación que puso nuevamente sobre la mesa la necesidad de fortalecer los mecanismos de prevención y atención.
El 7 de septiembre de 2026 se llevó a cabo la Segunda Jornada de concientización sobre la gravedad del abuso sexual y el maltrato infantil, incluida en el calendario escolar 2026-2027 para educación básica.
La actividad se realizó apenas una semana después del inicio del ciclo escolar. De acuerdo con la SEP, las clases comenzaron el 31 de agosto de 2026 y concluirán el 9 de julio de 2027.
La jornada dio continuidad a las acciones realizadas en 2025, cuando se desarrollaron actividades y pláticas dirigidas a estudiantes, docentes y directivos. Sin embargo, los resultados reportados después de aquella experiencia revelaron la importancia de crear espacios en los que los menores puedan comunicar posibles situaciones de violencia.
Lucía Muedano, de la Oficina de Defensoría de los Derechos de la Infancia A.C., explicó que durante la primera jornada se registró un acercamiento de estudiantes con sus profesores. De acuerdo con la información presentada por la organización, algunos alumnos comunicaron experiencias relacionadas con violencia sexual.
"El 17% reportó que durante la jornada estudiantes les comentaron haber vivido violencia sexual y que esta violencia sexual, el 41% sucede en casa y un 10% en la escuela".
El dato adquiere relevancia debido a que el hogar y los espacios considerados de confianza también pueden convertirse en escenarios de riesgo. UNICEF México señala que, en muchos casos, la persona agresora es conocida por la víctima y puede tratarse de un familiar, vecino, docente, amistad u otra persona presente habitualmente en su entorno.
Las organizaciones consideran que este tipo de jornadas puede ayudar a generar espacios de diálogo entre estudiantes y adultos. No obstante, advierten que la prevención de la violencia sexual infantil no debería concentrarse únicamente en un día del calendario escolar, sino mantenerse durante todo el ciclo.
Cassandra Murillo, de Fin de la Esclavitud A.C., destacó que abordar la violencia sexual infantil también implica proporcionar herramientas prácticas a niñas, niños y adolescentes, en lugar de enfocar toda la comunicación en el miedo a los posibles riesgos.
"La importancia de no llegar desde la prevención o desde el miedo, sino más bien desde las herramientas que niños, niñas y adolescentes pueden tener para poder reducir su vulnerabilidad ante distintos peligros", mencionó.
Las organizaciones plantean que esta estrategia debe complementarse con capacitación especializada para docentes y personal educativo, información accesible para las familias, mecanismos claros de atención y seguimiento, así como actividades permanentes durante el ciclo escolar.
El catálogo de más de 70 recursos gratuitos busca contribuir a ese objetivo. Sus materiales están organizados según las necesidades de estudiantes de preescolar, primaria y adolescentes, además de contar con contenidos dirigidos específicamente a madres, padres, cuidadores, docentes y directivos.
Los recursos pretenden facilitar conversaciones preventivas, ayudar a reconocer factores de riesgo y orientar sobre posibles formas de actuación. Esto resulta especialmente importante cuando una niña, niño o adolescente decide contar a un adulto una experiencia que podría constituir violencia sexual.
UNICEF México recomienda que, ante una revelación de este tipo, las personas adultas escuchen sin juzgar, crean en la niña, niño o adolescente y eviten cuestionarlo o responsabilizarlo por lo ocurrido.
Frente a cifras como la que indica que 53% de las adolescentes de 15 a 17 años en México ha experimentado alguna forma de violencia sexual a lo largo de su vida, las organizaciones sostienen que la respuesta requiere la participación conjunta de escuelas, familias, autoridades y sociedad civil. Su planteamiento es que la prevención sea permanente y que las comunidades educativas cuenten con herramientas para detectar riesgos y construir espacios más seguros para niñas, niños y adolescentes.
Con información de Fernanda Sánchez Rodríguez.