El padre de Sugey les informó a ella y sus hermanos que su mamá los había abandonado luego de salir rumbo a un velorio al municipio de Tenenexpan. La familia entristeció tras conocer la noticia, pero aunque el anuncio llegó de su propio padre, Sugey dudó al escucharlo en febrero de 1992.
María del Sugey, hija de víctima, menciona que le preguntaban a su padre sobre el paradero de su madre, pero él les dijo que se había ido; sin embargo, ella indica que lo encontró muy nervioso, por lo que fue a buscar la ropa de su mamá y se dio cuenta de que estaba en su lugar. Su padre les dijo que se había ido con otro hombre.
Griselda tenía 31 años cuando desapareció de la vida de su familia y hasta 2022, tras una coincidencia que reunió a Sugey, su hijo y su padre, una llamada habría descubierto la trágica realidad.
La actual pareja de su padre lo amenazó con revelar la verdad sobre el paradero de su exesposa, información que Sugey escuchó, por lo que no dudó en cuestionar a su padre, quien le amenazó con quitarse la vida.
Le empezó a pelear y ya ella empieza a decirle: “¿Quieres tener problemas?” “¿Quieres ver qué le digo a Sugey cómo mataste a su mamá y dónde la enterraste?”
Ese mismo año, es decir, 30 años después de que su madre desapareció, Sugey y su familia se enteraron de la verdad. En octubre de ese año, Sugey acudió a la Fiscalía del Estado para denunciar a su padre como presunto responsable del homicidio de su madre.
Posteriormente, los antecedentes familiares y domiciliarios marcaron el indicio clave para la ubicación de los restos de Griselda, madre de Sugey; sin embargo, señaló que, a pesar de la información, la Fiscalía tardó aproximadamente un año en iniciar diligencias.
Fue hasta 2023 cuando una panadería ubicada en la avenida Víctor Sánchez Tapia, conocida como "Dos Bahías", se convirtió en el centro de atención para la Fiscalía; sin embargo, lo encontrado no fue completamente lo esperado.
Sugey indica que presuntamente el agresor habría cavado un pequeño hueco para posteriormente separar las partes de su víctima y poder colocarla en el sitio. Narra que la Fiscalía le preguntó si ella tenía alguna idea de dónde pudo enterrar los demás restos, ya que varias partes no pudieron ser localizadas.
La Fiscalía me decía que si no tenía yo una idea de dónde habrá enterrado los demás restos, porque no encontraron ni la mandíbula, ni el cráneo, dicen que las partes más grandes.
Hoy, Griselda tendría 61 años y sus hijos la recuerdan con la penumbra de la memoria de un niño de ocho años tras 30 años de ausencia, por lo que piden a las autoridades la detención de su padre, de quien esperan informe de la ubicación de los restos faltantes y que su situación jurídica se defina conforme a la ley.