Cada año, hasta un millón de personas alrededor del mundo pierden la vida por enfermedades transmitidas por los mosquitos. Te contamos por qué son tan peligrosos y qué hemos hecho para limitar su daño.
El cine nos ha enseñado a temer las amenazas incorrectas. La película Jaws de Steven Spielberg no solo conmocionó al público en las salas de cine; también dio una fama inmerecida a los tiburones.
Estos animales marinos pasaron a ser vistos como un peligro letal para todo aquel que se acercara a las costas. No obstante, las estadísticas más recientes indican que solo 10 personas mueren al año en ataques de tiburones en todo el mundo.
Este número palidece si se toma en cuenta que al menos 100 personas mueren por rayos cada año solo en México. En cambio, los animales que sin desearlo se han convertido en genuinas amenazas para los humanos rara vez aparecen en nuestras pesadillas cinematográficas.
En lo más alto de la lista se ubica el mosquito, transmisor de varias de las enfermedades que más vidas cobran cada año. Según datos del Instituto de Salud Global de Barcelona, en el mundo cada año mueren entre 750 mil y un millón de personas por enfermedades transmitidas por mosquitos.
Desde 1987, cada 20 de agosto se conmemora el Día del Mosquito. La fecha celebra la investigación médica de Ronald Ross, quien fue el primero en vincular la picadura del mosquito de la especie Anopheles con el contagio de la malaria.
Pese a los esfuerzos globales para combatir la enfermedad, la malaria está lejos de ser erradicada. También llamada paludismo, esta infección parasitaria sumó en 2024 282 millones de casos alrededor del mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Estos casos derivaron en 610 mil muertes.
Aunque no provoca el mismo número de decesos, el dengue supera a la malaria en contagios anuales. La enfermedad viral acumula cada año entre 100 y 400 millones de casos. Según la OMS, la mitad de la población mundial corre el riesgo de contraer la enfermedad en su región.
Los avances contra estas enfermedades parecen no moverse con la velocidad necesaria. Solo recientemente se ha aprobado en México la vacuna Qdenga, que protege contra el virus en dos aplicaciones, con menores riesgos que otros medicamentos similares.
En el caso del dengue, hasta el momento solo hay dos vacunas aprobadas por la OMS para prevenir los casos más graves de la enfermedad. Estas vacunas contra el Plasmodium se aplican en cuatro sesiones y están enfocadas en la protección de menores, que son el grupo más vulnerable al paludismo.
Pero algunos países han decidido tomar un enfoque más agresivo contra los mosquitos. En este momento, Brasil es el líder en el uso de mosquitos modificados para prevenir y acaso erradicar el dengue.
El país sudamericano usa dos métodos; en uno se aprovecha la habilidad natural de la bacteria Wolbachia para impedir que el mosquito contagie el virus. El segundo método es aún más radical: se trata del empleo de mosquitos genéticamente modificados, cuyo fin es reducir la población de moscos.