Científicos identificaron un virus con una característica nunca antes descrita: una cola de hasta 2.3 micrómetros de longitud, una estructura que le da un aspecto similar al de una pequeña mantarraya cuando se observa con instrumentos especializados.
El virus fue denominado PelV-1 y tiene una cápside, la estructura que contiene su material genético, de aproximadamente 200 nanómetros. Su cola principal mide unos 30 nanómetros de ancho y alcanza una longitud que, de acuerdo con los investigadores, es cerca de 19 veces mayor que el tamaño del coronavirus responsable del COVID-19.
PelV-1 fue encontrado infectando a Pelagodinium, un tipo de fitoplancton marino que forma parte de la cadena alimentaria de organismos como el zooplancton y algunos peces. El hallazgo ocurrió en el giro subtropical del Pacífico norte, una extensa región del océano.
Los investigadores observaron que, durante la infección, la cola más larga del virus se adhería a la célula del fitoplancton. Después de que PelV-1 ingresaba a la célula, la estructura aparentemente desaparecía.
Este comportamiento llevó a los científicos a plantear que la cola podría desarrollarse mientras el virus se encuentra fuera de una célula huésped y utilizarse para facilitar su entrada. Sin embargo, señalaron que se necesitan más estudios para confirmar cómo se forma y cuál es exactamente su función.
El análisis del material genético de PelV-1 también reveló genes relacionados con procesos metabólicos que podrían ayudar al virus a generar energía, además de un gen asociado con complejos capaces de captar luz. Esto resulta relevante debido a que el virus fue aislado en una zona del océano que recibe radiación solar.
El descubrimiento podría ayudar a comprender el papel que tienen los virus gigantes en los ecosistemas marinos. Desde que fueron identificados los primeros virus de este tipo hace más de 20 años, los científicos han encontrado que pueden ser mucho más grandes y tener muchos más genes de lo que tradicionalmente se asociaba con los virus.