Corría el año de 1928 cuando Federico García Lorca publicó un Romancero gitano. En este libro tan breve como enorme, el andaluz describió la Luna menguante con una precisión que nadie ha repetido en cien años: “ajo de agónica plata”.
Mañana por la mañana, la Luna adquirirá la forma de aquel ajo plateado, pero estará acompañada de un visitante especial: Júpiter se colocará en conjunción con el satélite.
El encuentro ocurrirá por la madrugada, antes del amanecer. Desde la Ciudad de México, poco después de las 4 de la mañana del 8 de septiembre, Júpiter ascenderá por el este. Hacia las 4:47 de la madrugada se posicionará junto a la luna menguante.
Ambos objetos subirán juntos por el cielo hasta la llegada del amanecer. Hacia las 6:22 de la mañana será el último momento para ver a la Luna junto a Júpiter.
Curiosamente, en otras latitudes el fenómeno será más bien una ocultación. En sitios como Rusia, Júpiter parecerá que se esconde detrás de la luna menguante, en lugar de solo acompañarla.
El fenómeno podrá verse a simple vista, así que lo podrás apreciar incluso desde tu automóvil o esperando el camión de camino al trabajo. Los dos minutos que usarás en mirar al planeta y al satélite serán, con diferencia, el mejor momento de la mañana.
Otro planeta será notorio en el cielo durante la tarde. A las 19:07, cuando el Sol se haya metido, en el oeste aparecerá un brillante lucero.
Venus será el objeto más brillante en el cielo, antes de que aparezcan las demás estrellas. Ese será su punto más alto en la bóveda celeste. A medida que avance la noche, el planeta irá descendiendo. Hacia las últimas horas de la madrugada, el planeta se habrá escondido detrás del horizonte.
Los griegos distinguían entre las estrellas y unos luceros que tenían la cualidad de moverse de forma caprichosa en el cielo. A estos últimos los llamaron planētes, es decir, vagabundos, por la soltura con la que se movían por la bóveda, a diferencia de las estrellas, que permanecían siempre fijas.
Estos dos encuentros con Júpiter y Venus son momentos idóneos para entender cómo estos objetos se trasladan con libertad que no pueden presumir las estrellas. Por la mañana, antes del amanecer, podrás ver al gigante del sistema solar ascender por el este. En la tarde, podrás ver a Venus descender por el oeste.