Buscan Enviar Misión Espacial de 80 Mil Años a la Estrella Más Cercana a la Tierra
Próxima Centauri se encuentra a 4 años luz, una distancia mínima para las magnitudes de la galaxia

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Próxima Centauri se encuentra a 4 años luz, una distancia mínima para las magnitudes de la galaxia

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En tiempos en que la inteligencia artificial parece una de las pocas industrias pujantes en el mundo, el hambre por los centros de datos ha llevado a propuestas tan audaces como cuestionables. Un ejemplo es la empresa Starcloud, que ha conseguido una valoración de mil millones de dólares con la promesa de poner centros de datos en el espacio.
La viabilidad del proyecto ha sido cuestionada por ingenieros y físicos que consideran que el espacio es, de hecho, un pésimo lugar para colocar una computadora. Aunque la energía eléctrica es abundante gracias al Sol, enfriar máquinas del tamaño de edificios en el espacio es un reto mayúsculo que nadie aún ha resuelto.
Esto no ha impedido que Philip Johnston, fundador de la empresa, se haya embarcado en otro proyecto aún más audaz: el empresario de 39 años quiere enviar una misión a Próxima Centauri, la estrella más cercana al Sol. El viaje de 4 años luz de distancia duraría 80 mil años. ¿Qué tan viable es este proyecto?
Con este propósito, Johnston ha fundado Fermi Explorer Mission, una empresa sin ánimo de lucro que busca reunir los fondos para la hipotética misión espacial. Su nombre honra la “paradoja de Fermi”, que pregunta cómo, en un universo tan amplio, bien podríamos estar solos. El empresario inglés no considera que una misión como esta pueda responder si hay más vida en el cosmos; no obstante, sí cree posible que la misión más larga de la historia sea lanzada en el año 2029.
La nave espacial de Fermi Explorer sería muy reducida. La nave proyectada tendría un peso de entre 100 y 200 kilogramos en la Tierra y como carga útil podría llevar no más de un kilogramo. En entrevista con Space, Johnston considera que la tecnología más viable para su proyecto es la propulsión eléctrica.
Esta tecnología no utiliza combustibles químicos, sino que cuenta con un motor que lanza iones. Las naves de este tipo pueden ganar una gran aceleración con el tiempo con una inversión mínima de combustible.
No obstante, de ser lanzada, ninguna persona viva podría vivir lo suficiente como para ver la llegada de una máquina humana a la estrella más cercana. Johnston declaró a Space que el viaje podría durar la friolera de 80 mil años.
“Esperamos ser los primeros en partir y los últimos en llegar a Alfa Centauri. Ninguno de nosotros estará aquí cuando este viaje llegue a su fin, y de eso se trata precisamente. Se trata de dar el primer paso posible e inspirar a las generaciones futuras a seguir superando los límites que heredamos”.
Cualquier misión que lance Fermi Explorer sería ajena a cualquier ánimo de lucro. No ganaría dinero, pero sí podría ser la primera piedra del viaje interestelar:
“La misión tiene como objetivo hacer realidad la idea de los viajes interestelares y animar a más personas a afrontar una de las mayores preguntas sin respuesta de la humanidad al mirar más allá de nuestro planeta: ‘¿Dónde está todo el mundo?’”.
Aunque la idea de viajar a otra estrella suene aún más desbocada que colocar grandes centros de datos en órbita, Fermi Explorer ya cuenta con el respaldo de algunas figuras prominentes del sector aeroespacial. Al proyecto se han unido como asesores Rob Meyerson, expresidente de Blue Origin, y Matt Gialich, director ejecutivo de AstroForge, una empresa que busca minar asteroides.

Philip Johnston afirma que la misión no costaría más de 15 millones de dólares, equivalentes a 254 millones de pesos.
Alfa Centauri es el sistema de estrellas más cercano al Sol. Se compone de tres astros: Alfa Centauri A, Alfa Centauri B y Próxima Centauri. Esta última es una enana roja que cuenta con un planeta rocoso alrededor que tiene 1.3 veces la masa de la Tierra.
Aunque este planeta se ubica posiblemente en la zona habitable de su estrella, hasta el momento nada indica que pueda ser un lugar para buscar vida o un sitio habitable. El viaje a Alfa Centauri, el astro más brillante de la constelación del Centauro, es atractivo únicamente porque se trata de la estrella más cercana.
¿Es como viajar a la ciudad más cercana por la sencilla razón de que no puedes vacacionar más lejos? Lo sería de no ser porque incluso este “pequeño” viaje es inconcebible para la mente humana.
La Vía Láctea tiene un diámetro de 105 mil años luz. Es decir, si pudiésemos viajar tan rápido como los rayos del Sol, tardaríamos en llegar cien mil años, el tiempo aproximado que tienen los Homo sapiens sapiens sobre la Tierra.
Aunque este viaje ya es descomunal, nuestra galaxia es apenas una entre billones. Si la Tierra tuviera el tamaño del universo, el salto hacia Alfa Centauri sería más corto que el movimiento de un electrón alrededor de un átomo.
En el Fedón, Sócrates elucubra qué hay más allá del mar Mediterráneo. En aquel diálogo de Platón, el pensador griego supone que la Tierra es redonda y que ellos habitan una pequeña porción de esa esfera. “Somos ranas alrededor de una charca”, afirma. Cuando se traslada esta metáfora hacia el resto del universo, los humanos parecen algo mucho más pequeño que una partícula. Y solo por ello vale la pena intentar el viaje.