En la alcaldía Cuauhtémoc, Ciudad de México (CDMX), la Librería Regia enfrenta una caída de ventas superior al 50%, según estima su propietario, Juan Antonio López. Este negocio familiar del Centro Histórico lleva 32 años abierto y busca sostenerse frente a los costos de operación y los cambios en la manera de comprar y leer libros.
Su situación refleja las dificultades de las librerías independientes en México. De acuerdo con la Asociación de Librerías de México, alrededor de 20 librerías desaparecen cada año en el país. Detrás de esos cierres hay negocios familiares y espacios que conectan a los lectores con los libros.
Librería Regia: menos ventas y rentas difíciles de pagar
Juan Antonio López acumula seis décadas dedicado a la venta de libros. Desde el mostrador ha visto cómo títulos que antes encontraban compradores comenzaron a permanecer en los estantes. El propietario de Regia describe así esa transformación:
“En estas librerías antes se vendían todos los libros, casi. Ahora ya una cantidad inmensa de libros no se venden”.
El librero relaciona la disminución de compradores con los cambios en los hábitos de lectura y las nuevas formas de acceder a la información y al entretenimiento. Aunque no precisa el periodo de comparación, calcula que sus ventas se han reducido más de la mitad.
Durante años, la familia López operó varios establecimientos en la capital. Sin embargo, algunos dejaron de generar ingresos suficientes para cubrir sus gastos. El propietario recuerda cómo las rentas influyeron en el cierre de uno de esos locales:
“Tuve que cerrarlo porque las rentas eran muy caras y las ventas ya no daban lo suficiente para mantener en funcionamiento el local”.
Un catálogo de 20 mil libros en internet no garantiza las ventas
Para llegar a más compradores, la Librería Regia incorporó parte de su inventario a una página web. La estrategia buscaba ampliar las ventas más allá del local físico y adaptarse a las nuevas formas de consumo.
López explica que registrar miles de libros en su plataforma todavía no ha generado los resultados que esperaba:
“Yo tengo una plataforma, una página web; tengo 20 mil libros capturados, pero no me ha dado el resultado esperado”.
Para este negocio, contar con un catálogo digital no ha sido suficiente para resolver las dificultades económicas. Mientras intenta atraer clientes por internet, también debe cubrir los gastos de mantener abierto su establecimiento en el Centro Histórico.
Librerías independientes compiten con grandes cadenas y plataformas
Las pequeñas librerías enfrentan las rentas, los costos de operación y la competencia de empresas con mayores recursos. Cuando las ventas disminuyen durante periodos prolongados, su margen para sostener el negocio se reduce.
Eugenio Fernández Vázquez, académico de la IBERO CDMX, explica que el tamaño de las grandes cadenas y plataformas digitales les permite resistir mejor las dificultades económicas:
“La posición de las pequeñas editoriales y las pequeñas librerías ante estos gigantes del mercado es muy desventajosa. El mismo tamaño les ha dado una mayor capacidad de resiliencia, una mayor capacidad de aguantar”.
Para una librería familiar, esa diferencia puede ser decisiva. Los pagos de renta y servicios continúan incluso cuando hay menos compradores, lo que dificulta mantener las puertas abiertas.
Lectura en México: el reto de acercar los libros a más personas
La situación también plantea un desafío para el fomento de la lectura. Según el Módulo sobre Lectura 2025 del Inegi, 62.5% de la población de 12 años y más que sabe leer y escribir leyó libros en los 12 meses anteriores a la encuesta.
Por lo tanto, el 37.5%, casi cuatro de cada 10 personas de ese grupo, no leyó libros durante ese periodo. El indicador se refiere específicamente a libros y no significa que esas personas no hayan leído otros materiales.
Para Fernández Vázquez, fortalecer la relación con los lectores requiere medidas sostenidas que también apoyen a quienes escriben y publican:
“Necesitamos intervenciones de gran aliento, de largo aliento, en la formación de los lectores y en el apoyo a los escritores y a las pequeñas editoriales”.
Con 32 años de historia, la Librería Regia continúa buscando compradores dentro y fuera de su local. El desafío es convertir su oferta de libros en ingresos suficientes para sostener el negocio familiar y conservar su espacio en el Centro Histórico.
Con información de Astrith Tolentino.