En la alcaldía Magdalena Contreras, Ciudad de México (CDMX), un espectáculo natural todavía logra abrirse paso entre el crecimiento urbano: cientos de destellos de luciérnagas iluminan las noches de verano en un huerto que una familia ha conservado durante más de un siglo. Su presencia, sin embargo, también lanza una señal de alerta ante la desaparición y transformación de los espacios naturales de la capital.
Se trata del Huerto Los Cedros, donde la familia Luna trabaja la tierra desde 1922. En este espacio, ubicado al sur de la CDMX, desde hace nueve años se realizan recorridos nocturnos para observar a las luciérnagas en su entorno natural, principalmente durante la temporada de julio y agosto.
Aurelio Luna, agricultor e integrante de la familia que mantiene este espacio, recuerda que el descubrimiento de las luciérnagas ocurrió mientras realizaban recorridos nocturnos en el lugar. Después decidieron documentar su presencia y compartir las imágenes.
“Al bajar de noche en los vehículos coincidió en la temporada de julio-agosto irlas descubriendo en el camino y al siguiente día tomamos fotos, unas imágenes y las subimos a las redes sociales”.
México tiene más de 300 especies de luciérnagas, pero su hábitat está bajo presión
México alberga más de 300 especies de luciérnagas, una diversidad que convierte al país en un territorio relevante para estos insectos luminosos. Sin embargo, su supervivencia enfrenta amenazas relacionadas directamente con la transformación de los ecosistemas.
El crecimiento de la mancha urbana, la contaminación lumínica y el uso de agroquímicos reducen los lugares donde las luciérnagas pueden encontrar las condiciones necesarias para alimentarse, reproducirse y completar su ciclo de vida.
El problema adquiere una dimensión especialmente preocupante en una metrópoli como la Ciudad de México. José Antonio Ordóñez, doctor en Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), advierte sobre la magnitud de la pérdida de espacios naturales y las consecuencias que esto puede provocar para distintas especies.
“La Ciudad de México ha perdido, más o menos, en áreas forestales, en espacios naturales, más del 60%. Entonces, migran hacia otros lugares, como partes altas, hacia la Magdalena, hacia la Cusco, hacia la Sierra de Santa Catarina, diferentes lugares, y el riesgo es que las podemos llevar a ella y a otros a la extinción”.
Un refugio entre el concreto: así logran sobrevivir las luciérnagas en CDMX
Mientras buena parte del paisaje urbano está dominado por calles, construcciones y luces artificiales, las parcelas de la familia Luna ofrecen condiciones diferentes. La producción de alimentos orgánicos y la aplicación de prácticas agroecológicas han permitido mantener un ambiente favorable para insectos como las luciérnagas y las abejas.
La ausencia de productos químicos dañinos resulta especialmente importante porque las luciérnagas pasan distintas etapas de su vida en contacto con el suelo y la vegetación. Mantener un ecosistema saludable puede marcar la diferencia para su permanencia.
Aurelio Luna explica que una de las prioridades del huerto consiste precisamente en evitar sustancias que puedan afectar tanto a los insectos como a los alimentos cultivados.
“Las prácticas más importantes son seguir las leyes de la agroecología. Esto significa no aplicar agroquímicos dañinos, tóxicos hacia el ecosistema, hacia los mismos insectos, las abejas y sobre todo a los alimentos”.
Ver luciérnagas no solo es un espectáculo: también revela la salud del ecosistema
Los destellos que aparecen durante las noches de verano tienen un significado que va más allá de su atractivo visual. Especialistas consideran a las luciérnagas indicadores de determinadas condiciones ambientales, pues su presencia está asociada con ecosistemas capaces de proporcionar humedad, alimento y características adecuadas en el suelo.
Esto convierte su permanencia en sitios como Magdalena Contreras en una señal relevante sobre la importancia de conservar los espacios verdes y las zonas agrícolas que todavía subsisten dentro de una de las ciudades más grandes del país.
José Antonio Ordóñez explica que estos insectos encuentran condiciones favorables tanto en ecosistemas naturales como en algunos espacios manejados por las personas, siempre que mantengan características ambientales apropiadas.
“Les gusta vivir en los ecosistemas con la mejor resiliencia, pero también donde los servicios del ecosistema se pueden plasmar perfectamente, como es infiltración, fotosíntesis, la sanidad del suelo, ya sea natural, como el bosque, o artificial, como en la Magdalena Contreras, en algunos huertos familiares”.
A solo 20 minutos de Periférico, un rincón de CDMX busca sobrevivir para las próximas generaciones
Para la familia Luna, permitir que las personas observen las luciérnagas tiene un objetivo adicional: generar conciencia sobre los espacios naturales y productivos que todavía sobreviven dentro de la Ciudad de México y que pueden desaparecer si no son protegidos.
La cercanía del huerto con algunas de las zonas más urbanizadas de la capital hace todavía más llamativo el contraste. En cuestión de minutos, el paisaje de pavimento, edificios y tránsito puede cambiar por parcelas donde durante julio y agosto vuelven a aparecer pequeños destellos de luz.
Aurelio Luna resume la importancia de conservar estos lugares y evitar que la imagen de la capital quede reducida únicamente al concreto y la contaminación.
“Estamos hablando de 20 minutos de Periférico, que no sea nada más la imagen de la Ciudad de México, este pavimento, edificios, contaminación. Sino que también tenemos áreas muy especiales que cuidar, rincones que tenemos que preservar para muchas generaciones”.
La presencia de luciérnagas en Magdalena Contreras muestra que todavía existen refugios de biodiversidad dentro de la CDMX. Al mismo tiempo, la pérdida de espacios naturales, la expansión urbana, la iluminación artificial y los agroquímicos mantienen abierta una preocupación: conservar estos pequeños puntos de luz dependerá también de proteger los ecosistemas donde todavía pueden sobrevivir.
Con información de Astrith Tolentino.