Cacomixtles, búhos, águilas, mapaches, ardillas y tlacuaches siguen habitando en distintos puntos de la Ciudad de México (CDMX), pero el crecimiento de las zonas urbanas ha transformado los espacios donde sobreviven. Aunque buena parte de esta fauna se concentra en bosques, barrancas, áreas naturales protegidas y zonas de conservación de diferentes alcaldías de la capital, algunos ejemplares terminan entre viviendas, calles, edificios y vialidades, donde enfrentan riesgos como atropellamientos, accidentes con infraestructura y falta de refugio.
La situación ha obligado a cuerpos de emergencia y protección animal a intervenir cuando los ejemplares quedan atrapados, heridos o ya no pueden valerse por sí mismos. La Brigada de Vigilancia Animal (BVA) de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) y el Heroico Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de México se encuentran entre las corporaciones que atienden este tipo de casos.
La diversidad de animales que puede encontrarse dentro de la capital es amplia. La Brigada de Vigilancia Animal está capacitada para rescatar y contener fauna silvestre en situaciones de riesgo y entre las especies que ha atendido se encuentran águilas, búhos, cacomixtles, mapaches, tlacuaches y serpientes.
Fernando Cerecedo Martínez, integrante de la Brigada de Vigilancia Animal de la SSC de la CDMX, explica que existe una amplia variedad de fauna y que algunos ejemplares llegan a zonas urbanizadas por diferentes circunstancias.
"Es bastante amplio, abarcamos desde cacomixtles, tlacuaches, ardillas, palomas, aguilillas de Harris, búhos; obviamente no son endémicos en la ciudad".
El Heroico Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de México también atiende emergencias relacionadas con animales. Entre los ejemplares que sus elementos han tenido que capturar y canalizar se encuentran serpientes, águilas y halcones. Estas intervenciones ocurren ante situaciones que pueden representar un riesgo para la fauna o para la población.
Benito Pérez, integrante del Heroico Cuerpo de Bomberos de la CDMX, relata parte de la variedad de especies con las que se han encontrado durante sus servicios.
"También tenemos búhos, halcones, águilas, hasta serpientes que hemos capturado aquí en la ciudad".
Uno de los factores detrás de esta convivencia es la transformación del territorio. La expansión de la mancha urbana ha reducido y fragmentado los espacios naturales disponibles para diferentes especies. Nuevas viviendas, vialidades y otra infraestructura ejercen presión sobre ecosistemas que históricamente han servido como refugio para la fauna.
José Juan, habitante de la Ciudad de México, recuerda los cambios que ha observado en la Sierra de Guadalupe y, particularmente, en Cuautepec, en la alcaldía Gustavo A. Madero.
"Donde vivo, en la Sierra de Guadalupe, había gato montés, conejos, ardillas y liebres. La mancha urbana ha crecido. Nosotros cuando llegamos a Cuautepec no había casas en el cerro, ahora está todo lleno".
Pese al avance urbano, la capital mantiene una extensa superficie de importancia ambiental. La Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México reconoce al Suelo de Conservación como un territorio fundamental tanto para la biodiversidad como para la prestación de servicios ambientales.
La magnitud de este territorio es considerable. La Ciudad de México cuenta con más de 88 mil hectáreas de Suelo de Conservación, superficie que representa aproximadamente 59% del territorio capitalino y alberga una importante diversidad de flora y fauna.
Sin embargo, conservar áreas naturales no elimina los peligros que enfrentan los ejemplares que se desplazan hacia espacios urbanizados. La infraestructura de una metrópoli puede convertirse en un obstáculo para especies que buscan alimento, agua, refugio o simplemente intentan trasladarse dentro de un territorio cada vez más fragmentado.
N+FORO ha documentado casos que muestran esta compleja convivencia: cacomixtles que ingresan a sucursales bancarias, águilas heridas después de chocar contra edificios o estructuras, martuchas que escapan de áreas de conservación y entran a viviendas, así como ardillas que utilizan cables para desplazarse entre árboles.
El tránsito vehicular representa otro riesgo. En la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel se han documentado casos de tlacuaches y otras especies afectadas por atropellamientos. Para animales pequeños que se desplazan entre fragmentos de vegetación, atravesar una vialidad puede convertirse en una amenaza directa para su supervivencia.
La presencia de fauna en viviendas, parques, edificios o calles tampoco significa necesariamente que los animales estén "invadiendo" la ciudad. En muchos casos, las zonas urbanas se han extendido sobre territorios que anteriormente eran ocupados por especies silvestres.
A esta presión territorial se suma una necesidad básica: conseguir recursos para sobrevivir. La búsqueda de agua, alimento y sitios donde protegerse puede provocar que algunos ejemplares se aproximen a lugares habitados por personas.
Benito Pérez, integrante del Heroico Cuerpo de Bomberos de la CDMX, explica qué puede motivar estos acercamientos: "Tienden a acercarse a las poblaciones en busca de agua, comida y muchas veces de refugio, son animalitos dóciles".
Los cacomixtles se han convertido en uno de los ejemplos más visibles de esta convivencia entre fauna y población urbana. Un reporte de N+FORO señaló que el proyecto "Mis Vecinos Nocturnos", desarrollado por especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), había acumulado más de 2 mil registros de avistamientos de cacomixtles y murciélagos en la Ciudad de México.
La cifra permite dimensionar una presencia que muchas veces pasa inadvertida debido a los hábitos nocturnos de estas especies. Mientras millones de personas utilizan diariamente calles, parques y viviendas de la capital, distintos animales continúan desplazándose por áreas verdes y espacios urbanizados.
Cuando alguno queda herido, atrapado o imposibilitado para sobrevivir por sus propios medios, las autoridades especializadas pueden intervenir para contenerlo y trasladarlo.
Los registros de la Brigada de Vigilancia Animal muestran que los rescates no se limitan a unas cuantas especies. Durante 2024, la BVA reportó el rescate de tres águilas, un búho, 10 cacomixtles, un caimán, un cocodrilo, un lagarto, dos iguanas, una lechuza, un mapache, un murciélago, un puercoespín y un quetzal, además de serpientes, tlacuaches, tucanes, un varano y otras especies.
Fernando Cerecedo Martínez, integrante de la Brigada de Vigilancia Animal, señala que uno de los escenarios más comunes para la intervención ocurre precisamente cuando un ejemplar pierde la capacidad de valerse por sí mismo.
"Es lo más común, que los animalitos ya no se pueden valer por sí mismos y es cuando entramos nosotros a realizar la contención para trasladarlos a nuestras instalaciones".
La SSC señala que la BVA dispone de personal capacitado para realizar rescates en barrancas, ductos, árboles de gran altura, canales y otros sitios de difícil acceso. Entre sus funciones también se encuentra la entrega de fauna silvestre a las autoridades correspondientes para su atención y resguardo.
La captura de un ejemplar no necesariamente representa el final del proceso. Los protocolos contemplan que la fauna silvestre pueda ser canalizada al Centro de Conservación e Investigación de Vida Silvestre de la Secretaría del Medio Ambiente y a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), entre otras instancias, dependiendo de las características de cada caso.
Benito Pérez, integrante del Heroico Cuerpo de Bomberos de la CDMX, explica que los animales reciben una valoración antes de determinar qué sucederá con ellos.
"Lo revisan veterinarios, posteriormente los vuelven a dejar libres en su área".
El objetivo es que los ejemplares recuperados puedan regresar a un entorno adecuado cuando sus condiciones físicas lo permitan y los especialistas determinen que la liberación es viable.
Encontrar un cacomixtle, tlacuache, ardilla o ave silvestre entre construcciones no solo muestra la capacidad de adaptación de algunas especies. También evidencia la cercanía que existe entre los ecosistemas naturales de la Ciudad de México y una de las zonas urbanas más extensas del país.
Miguel Ángel Elizalde, comerciante, considera que la presencia de estos animales debe entenderse desde la transformación que las personas han realizado sobre sus hábitats.
"Más bien es espacio de ellos, no de nosotros, porque de ellos son los árboles. Es el lugar de ellos, nosotros somos los que hemos estado invadiéndoles".
La conservación de bosques, barrancas y otras áreas naturales, junto con la reducción de riesgos en espacios urbanizados, resulta fundamental para que cacomixtles, tlacuaches, ardillas, aves y otras especies continúen formando parte de la biodiversidad de la Ciudad de México. Los rescates realizados por bomberos y especialistas muestran una realidad que se repite en la capital: mientras la ciudad continúa transformándose, la fauna silvestre busca la manera de sobrevivir dentro de ella.