Las lluvias y las altas temperaturas están aumentando el riesgo de enfermedades gastrointestinales en las 16 alcaldías de la Ciudad de México (CDMX), donde durante 2026 se han contabilizado cerca de 199 mil casos de enfermedades infecciosas intestinales. La combinación de calor, humedad, contaminación del agua y una conservación inadecuada de los alimentos puede favorecer la proliferación de microorganismos capaces de provocar diarrea, vómito, fiebre y cuadros de deshidratación.
De acuerdo con datos del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica (SINAVE), la cifra registrada en la CDMX representa un incremento de más de 21 mil casos respecto al mismo periodo, pero de 2025. El aumento cobra especial relevancia durante la temporada de lluvias, cuando las inundaciones y el arrastre de residuos pueden elevar el riesgo de contaminación del agua y los alimentos.
Especialistas explican que el problema no se limita a lo que una persona come. La temperatura a la que se conservan los productos, el tiempo que permanecen sin refrigeración, la higiene durante su preparación y la calidad del agua utilizada también pueden determinar si un alimento representa un riesgo para la salud.
¿Por qué el calor y las lluvias pueden disparar las infecciones gastrointestinales?
Las altas temperaturas aceleran la descomposición de los alimentos cuando permanecen fuera de refrigeración y crean condiciones favorables para la multiplicación de algunas bacterias. El riesgo puede incrementarse si comida preparada, carnes, pescados o productos lácteos permanecen durante periodos prolongados a temperatura ambiente.
Octavio Aguilar, médico gastroenterólogo, advierte que el tiempo que los alimentos permanecen sin refrigeración puede convertirse en un factor determinante, especialmente durante jornadas de calor intenso.
“Cuando los alimentos pasan mucho tiempo a la temperatura ambiente, especialmente con temperaturas superiores a los 32 °C, aumenta considerablemente la proliferación bacteriana. Basta con que los alimentos permanezcan al aire ambiente por una a dos horas para que incrementen los riesgos”, explica Aguilar.
A este escenario se suman las lluvias intensas y las inundaciones. El agua puede arrastrar residuos, aguas negras y microorganismos que posteriormente entren en contacto con fuentes de abastecimiento, cultivos o alimentos, aumentando las posibilidades de contaminación.
Aguilar señala que este fenómeno puede comenzar incluso antes de que los productos lleguen a mercados, restaurantes o viviendas.
“La lluvia arrastra muchos gérmenes, bacterias, parásitos, tanto en las ciudades como en los mismos campos de cultivo, favoreciendo la contaminación, especialmente cuando hubo materia fecal de por medio. En combinación todos estos factores, red de frío, descomposición, proliferación bacteriana, pues aumentan mucho las infecciones gastrointestinales”, añade el especialista.
Comer en la calle durante las lluvias: esto debes revisar antes de elegir un puesto
En mercados públicos, fondas y puestos de comida de la Ciudad de México, comerciantes aseguran que durante esta temporada refuerzan las medidas de higiene para disminuir el riesgo de contaminación. La limpieza de superficies, el lavado de ingredientes, la preparación de comida al momento y contar con espacios para la higiene de manos son algunas de las acciones que pueden contribuir a disminuir riesgos.
Ana, comerciante en la capital, explica que en su establecimiento buscan mantener cuidados constantes desde que reciben los ingredientes hasta que sirven los alimentos a los clientes.
“Todo lo que se trae, se limpia, se lava, se procesa con su debido cuidado. Igualmente se cuece con cierta delicadeza y se prepara al momento, nada de comida anterior. Todo el tiempo se están limpiando las mesas con toda la higiene necesaria para que coman bien. Se brinda a los clientes un espacio donde se pueden lavar las manos. También hay otra área de gel antibacterial”, explica Ana.
Sin embargo, los especialistas advierten que la seguridad alimentaria no depende únicamente de la limpieza visible del establecimiento. También importa cómo fueron transportados y almacenados los ingredientes, si se mantuvo la cadena de frío y si estuvieron expuestos a fuentes de contaminación antes de llegar al consumidor.
Estos alimentos necesitan mayor cuidado durante la temporada de calor y lluvias
Los médicos señalan que ningún alimento es necesariamente peligroso por sí mismo. El riesgo depende en buena medida de las condiciones de almacenamiento, transporte, manipulación y preparación. Durante los días de calor y lluvia conviene prestar especial atención a productos que se consumen crudos o que necesitan refrigeración constante.
Octavio Aguilar recomienda priorizar alimentos correctamente cocidos y mantener especial cuidado con vegetales que se consumen sin cocción.
“Más que tener cuidado con los alimentos que uno ingiere, hay que tener cuidado con la forma en la que uno los ingiere. Recomiendo que no coman productos crudos porque, por muy limpio que sea el lugar, no se puede garantizar la seguridad del alimento. En segundo lugar, los vegetales hay que desinfectarlos”, señala el gastroenterólogo.
Entre los productos que requieren especial cuidado se encuentran mariscos y pescados crudos, carnes poco cocidas, lácteos que permanecieron sin refrigeración, comida preparada expuesta durante varias horas a temperatura ambiente y frutas o verduras que no fueron lavadas o desinfectadas adecuadamente.
La OMS advierte que cada año millones de personas enferman por consumir alimentos contaminados con bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas, por lo que una adecuada manipulación de los alimentos resulta fundamental para reducir el riesgo.
Diarrea, fiebre y vómito: las señales que no debes ignorar
Las enfermedades gastrointestinales pueden ser provocadas por diferentes bacterias, virus o parásitos y su intensidad varía según el microorganismo involucrado y las condiciones de cada paciente. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran diarrea, náuseas, vómito, dolor abdominal, fiebre, deshidratación y malestar general.
Aunque algunos cuadros pueden resolverse en poco tiempo, determinadas señales requieren atención médica. La Secretaría de Salud recomienda acudir con un profesional cuando los síntomas persisten durante más de dos días, aparece fiebre alta, existe sangre en las evacuaciones o se presentan signos de deshidratación.
La vigilancia debe ser mayor en niñas, niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas, debido a que pueden enfrentar mayores complicaciones ante la pérdida de líquidos.
Frente al aumento de casos registrado en la Ciudad de México durante 2026, las principales medidas preventivas son mantener correctamente la cadena de frío, consumir alimentos bien cocidos, evitar productos crudos cuando no pueda garantizarse su manejo adecuado, utilizar agua segura y lavar y desinfectar frutas y verduras antes de consumirlas.
Con información de Astrith Tolentino.