Una pequeña bengala, un “ratoncito” o una paloma pueden parecer inofensivos, especialmente cuando se venden como entretenimiento para niñas y niños. Sin embargo, estos productos contienen componentes de la pólvora y pueden provocar quemaduras graves, incendios, pérdida de dedos o manos, daños en los ojos e incluso consecuencias mortales. En la Ciudad de México (CDMX), el Heroico Cuerpo de Bomberos realizó una demostración para mostrar lo que puede ocurrir cuando incluso una bengala entra en contacto con materiales combustibles.
La advertencia cobra especial relevancia durante las temporadas en las que aumenta el uso de fuegos artificiales, como las fiestas patrias y las celebraciones de fin de año. La Secretaría de Salud advierte que el uso de cohetes y pirotecnia puede incrementar hasta 35% los accidentes, particularmente las quemaduras entre niñas, niños y adolescentes.
Aunque algunos productos pirotécnicos producen únicamente luz o parecen tener poca potencia, eso no significa que sean seguros. El Heroico Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de México advierte que los cohetes no son juguetes y recomienda evitar su utilización.
Una fuente de calor puede ser suficiente para encender materiales combustibles y desencadenar un incendio. Además, una explosión puede lesionar no solamente a quien manipula el artefacto, sino también a familiares, amigos o cualquier persona que se encuentre cerca.
Edgar Enrique Rosas Vázquez, segundo superintendente y director operativo 2 del Heroico Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de México, explicó en entrevista con N+FORO cuál es la principal recomendación de los especialistas.
“Nuestra recomendación es dejar el uso de la pirotecnia en manos de profesionales”.
El peligro de la pirotecnia no depende únicamente del tamaño del producto o de qué tan fuerte sea su detonación. Algunos artículos suelen venderse bajo la idea de que representan un riesgo menor porque solamente generan luz, pero también contienen sustancias capaces de producir calor y provocar incendios.
Rosas Vázquez explicó que incluso los productos pequeños que llegan a comercializarse como opciones supuestamente seguras para menores contienen componentes relacionados con la pólvora.
“Todos los juegos pirotécnicos contienen nitratos, que es la base de la pólvora. Entonces, a fin de cuentas, por muy pequeño, hay algunos que les dicen ratoncitos y que se les venden a los niños como seguros, porque supuestamente no detonan y solamente emiten luz, pero a fin de cuentas es una fuente de incendios, una fuente de calor”.
Las autoridades mexicanas recomiendan evitar que niñas y niños compren, almacenen o manipulen cualquier producto pirotécnico.
Las consecuencias pueden ser especialmente severas entre los menores de edad. De acuerdo con el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED), el mayor porcentaje de personas con lesiones graves por pirotecnia se concentra entre niñas y niños de 5 a 14 años.
Las zonas del cuerpo que permanecen expuestas durante la manipulación de estos artefactos suelen llevarse la peor parte. Datos de CENAPRED indican que 46% de las lesiones por pirotecnia ocurren en miembros superiores, 30% afectan los ojos y 16% se presentan en cabeza y cuello.
La Secretaría de Salud también advierte que una explosión puede ocasionar quemaduras de segundo y tercer grado, así como pérdida de dedos, manos u ojos y otras lesiones permanentes.
Los datos difundidos por autoridades sanitarias muestran que el riesgo aumenta considerablemente durante las celebraciones de fin de año. En noviembre, diciembre y enero, las quemaduras ocasionadas por pirotecnia representaron 73% de los casos registrados durante ese periodo, informó en diciembre de 2025 el Secretariado Técnico del Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes (STCONAPRA).
Otro dato refleja qué tan expuestas quedan las manos al encender o sostener estos productos: 82% de las lesiones relacionadas con pirotecnia se presentaron en las manos, seguidas por daños en el rostro y los ojos.
Rosas Vázquez advirtió sobre el principal peligro al que se enfrenta una persona que manipula fuegos artificiales.
“El riesgo número uno es una quemadura desde primero hasta tercer grado para las personas que están manipulando estos fuegos pirotécnicos”.
Las lesiones ocasionadas por pirotecnia no necesariamente terminan cuando sana una quemadura. La Secretaría de Salud señala que los casos graves pueden requerir procesos prolongados de rehabilitación y, en determinadas circunstancias, dejar discapacidades permanentes o provocar la pérdida de alguna parte del cuerpo.
El riesgo tampoco se limita a quien enciende el cohete. Las personas que permanecen cerca pueden resultar alcanzadas por una explosión, fragmentos o fuego. Por ello, la prevención y la supervisión de menores son fundamentales durante celebraciones en las que aumenta la presencia de estos productos.
Además, almacenar pirotecnia dentro de viviendas o cerca de fuentes de calor incrementa la posibilidad de que ocurra un incendio o una detonación accidental.
El fuego y las explosiones no son las únicas consecuencias relacionadas con la pirotecnia. El ruido generado por las detonaciones puede provocar estrés y ansiedad en animales de compañía, mientras que su utilización también tiene repercusiones ambientales.
Edgar Enrique Rosas Vázquez señaló que estos efectos deben tomarse en cuenta antes de utilizar fuegos artificiales, especialmente durante temporadas en las que las detonaciones se multiplican.
“Además, está el impacto al medio ambiente. El uso indiscriminado de esta pirotecnia pues causa una contaminación que la vemos reflejada hasta con las inversiones térmicas en diciembre. Además, pensemos también en las mascotas. Pensemos también en los perritos y gatitos que de repente al escuchar estas detonaciones se ponen muy nerviosos y sufren”.
La principal recomendación de las autoridades es mantener a niñas y niños alejados de cohetes, bengalas y cualquier otro producto pirotécnico. El Heroico Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de México aconseja no utilizar estos artefactos y optar por espectáculos de pirotecnia preparados y operados por profesionales.
La corporación también advierte sobre el riesgo de almacenar productos pirotécnicos cerca de fuentes de calor o encenderlos dentro de viviendas. La Secretaría de Salud coincide en que la prevención es la herramienta más importante para reducir lesiones y recomienda evitar su manipulación, además de mantener supervisión constante sobre niñas y niños.
Una bengala puede parecer pequeña y un cohete puede consumirse en apenas unos segundos. Una quemadura grave, la pérdida de una extremidad o una lesión en los ojos puede dejar consecuencias para toda la vida.
Con información de Escarlet Romero.