Las compras para el ciclo escolar 2026-2027 ya comenzaron en la alcaldía Cuauhtémoc, Ciudad de México (CDMX), donde comerciantes del Centro Histórico se preparan para una de las temporadas más importantes del año. Sin embargo, detrás de la búsqueda de cuadernos, colores, lápices y otros útiles escolares crece una preocupación: el comercio formal advierte que los productos de procedencia ilegal podrían quedarse con una parte considerable de las ventas y poner en riesgo negocios que llevan décadas operando.
El gasto ya comienza a sentirse entre las familias. Adela Hernández, madre de familia que realiza las compras para tercero de preescolar, asegura que los precios de los artículos que necesita para el nuevo ciclo escolar han aumentado:
“Para tercero de preescolar. La papelería, ahorita vengo a buscar los colores, los fomies, los lápices. Está más caro todo”.
La temporada escolar representa una importante oportunidad económica para miles de establecimientos de la capital. De acuerdo con el área de Estudios Económicos de la Cámara Nacional de Comercio de la Ciudad de México (CANACO CDMX), para este ciclo escolar se estima una derrama económica de alrededor de 5 mil 800 millones de pesos, cifra que representa un incremento aproximado de 6.3% respecto al mismo periodo del año anterior.
El movimiento comercial estará impulsado por un millón 290 mil alumnos de educación básica que regresarán a las aulas en la Ciudad de México. Su retorno podría activar las ventas de más de 35 mil negocios relacionados con útiles escolares en la capital. Pese a estas cifras, comerciantes establecidos advierten que una parte importante de ese dinero podría terminar fuera del mercado formal debido a la venta de mercancías presuntamente introducidas de manera ilegal.
Para los representantes del comercio organizado, el problema no se limita a una competencia de precios. Vicente Gutiérrez Camposeco, presidente de CANACO CDMX, manifestó preocupación por el crecimiento del comercio ilegal y señaló particularmente el ingreso de mercancía de origen chino mediante prácticas de contrabando:
“Nos preocupa en general, primero, el crecimiento del comercio ilegal. El contrabando que entra fundamentalmente de productos chinos por las aduanas”.
El impacto ya sería visible en corredores comerciales tradicionales del Centro Histórico. En la calle de Mesones, conocida durante décadas por concentrar establecimientos dedicados a la venta de papelería y útiles escolares, algunos vendedores aseguran que la afluencia de compradores ha disminuido incluso en fechas que anteriormente representaban uno de sus mejores momentos de ventas.
Javier García, comerciante formal de Mesones, recuerda que en otros años la zona registraba una afluencia considerable de clientes durante la temporada previa al regreso a clases:
“Vea, vea, no hay gente. A estas fechas era un mar de gente. A lo mejor la competencia de los chinos y todo eso sí nos perjudica mucho. Cada año viene disminuyendo, disminuyendo, disminuyendo”.
La preocupación va más allá de una temporada con menores ingresos. Comerciantes establecidos advierten que, si la tendencia continúa, algunos negocios tradicionales de venta de útiles escolares podrían desaparecer debido a los costos que deben cubrir, entre ellos rentas, salarios y gastos de operación. La competencia con mercancías de bajo precio representa, aseguran, una presión cada vez mayor para quienes trabajan dentro de la formalidad.
Carlos Cipriano, comerciante formal de Mesones, señala que algunos establecimientos han tenido dificultades para mantenerse y considera que las decisiones de consumo también tienen un impacto en la permanencia de los negocios mexicanos:
“Muchos comerciantes que poco a poco van bajando sus ventas y tienen que pagar rentas, sueldos y muchos van desapareciendo ante comercios chinos que abarrotan, y a veces nosotros los mexicanos tenemos culpa por tratar de consumir barato e ir a comprar productos que no tienen calidad”.
Uno de los datos que más preocupa al sector formal es la proporción de las compras escolares que podría desplazarse hacia el mercado ilegal. De acuerdo con el presidente de CANACO CDMX, entre 30% y 50% de estas ventas podrían dirigirse a la ilegalidad, una situación que no solo tendría consecuencias económicas para los establecimientos formales, sino que también podría representar riesgos para los consumidores.
Vicente Gutiérrez Camposeco advirtió que, además de la duración o funcionamiento de los artículos, debe considerarse la seguridad de los productos destinados a menores de edad, particularmente cuando no existe certeza sobre el cumplimiento de las normas de calidad correspondientes:
“Puede haber un 30% y un 50% de estas ventas que podrían irse a la ilegalidad y que en consecuencia esto trae también un engaño al consumidor, porque no sirven, porque lo barato cuesta caro. Y la otra parte que es muy importante es cuidar la salud de las niñas y los niños, todos estos productos no cumplen con normas de calidad”.
Con un millón 290 mil estudiantes de educación básica próximos a regresar a clases en la Ciudad de México, las siguientes semanas serán decisivas tanto para las familias que buscan cuidar su presupuesto como para los miles de negocios que dependen de esta temporada. La expectativa de una derrama de 5 mil 800 millones de pesos contrasta con la preocupación de comerciantes que aseguran enfrentar una competencia cada vez mayor de mercancías de bajo costo.
Ante este escenario, los comerciantes recomiendan planear las compras, comparar precios y acudir a establecimientos formales. Además de revisar el costo, aconsejan verificar la calidad y procedencia de los productos escolares, especialmente aquellos que serán utilizados directamente por niñas y niños. Para el comercio establecido, cada compra también puede contribuir a mantener negocios, empleos y una actividad comercial que durante décadas ha formado parte del Centro Histórico de la CDMX.