Cómo Afectará el Fenómeno del Niño a México en Agosto y Septiembre 2026
El evento climático podría provocar periodos de calor y modificar la distribución de las lluvias en distintas regiones del país

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El evento climático podría provocar periodos de calor y modificar la distribución de las lluvias en distintas regiones del país

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El fenómeno de El Niño se encuentra activo durante agosto de 2026 y se prevé que continúe fortaleciéndose durante septiembre, con posibles efectos en las condiciones de temperatura y lluvia en distintas regiones de México.
De acuerdo con el Centro de Predicciones Climáticas de la NOAA, las temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial se mantienen por encima del promedio y existe una probabilidad de 81% de que el evento alcance una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre.
En México, El Niño puede modificar los patrones de lluvia y temperatura, aunque sus efectos no son iguales en todo el territorio. La intensidad de sus impactos depende de la región y de su interacción con otros sistemas atmosféricos que también influyen en el clima nacional.
Durante agosto y septiembre de 2026, el fenómeno puede favorecer periodos de calor y cambios en la distribución de las precipitaciones. Al mismo tiempo, el Pacífico mexicano permanece bajo vigilancia por la evolución de los ciclones tropicales y sus posibles efectos en las costas y otras zonas del país.
Un El Niño de mayor intensidad puede generar condiciones favorables para sistemas tropicales más intensos en el Pacífico, lo que incrementaría el riesgo de lluvias torrenciales, inundaciones, desbordamientos de ríos y deslaves. Sin embargo, esto no significa que todos los ciclones asociados al fenómeno vayan a impactar directamente en territorio mexicano.
El riesgo tampoco se limita a la fuerza de los huracanes. Las lluvias relacionadas con estos sistemas pueden provocar inundaciones repentinas, principalmente en zonas urbanas y sitios donde el suelo se encuentre saturado. En regiones montañosas, las precipitaciones intensas pueden ocasionar deslaves, mientras que en las costas existe peligro por marejada ciclónica y oleaje elevado.
Al mismo tiempo, algunas regiones del país podrían registrar déficit de lluvias y periodos secos, dependiendo de la evolución de las condiciones atmosféricas. Estos contrastes pueden tener consecuencias para la agricultura, la disponibilidad de agua y otras actividades productivas.
La evolución de El Niño también será relevante durante los últimos meses de 2026. La NOAA estima una probabilidad de 97% de que el fenómeno persista hasta principios de la primavera de 2027, aunque su intensidad y sus efectos continuarán dependiendo de la evolución de las condiciones oceánicas y atmosféricas.
Así, durante agosto y septiembre, México podría enfrentar un escenario de contrastes entre calor, periodos secos y episodios de lluvias intensas, con especial atención en la evolución de los ciclones tropicales del Pacífico.