Día de Muertos en Mixquic: Así es la Representación Donde Meten a Una Persona Viva en un Ataúd
En esta procesión ancestral en San Andrés Mixquic, una persona viva es llevada en ataúd. Una tradición que mezcla humor y respeto en el Día de Muertos.
Velada o Alumbrada en San Andrés Mixquic. Foto: Cuartoscuro
Día de Muertos en Mixquic: Así es La Alumbrada, Donde Meten a Una Persona Viva en un Ataúd | N+
La Alumbrada en San Andrés Mixquic se ha convertido en una de las celebraciones más importantes y bellas de la Ciudad de México, donde cientos de familias acuden al Panteón Civil ubicado en la alcaldía Tláhuac, para celebrar el regreso de sus muertos al mundo de los vivos.
Se trata de una tradición de cientos de años, donde los pueblos originarios adornan las tumbas de sus familiares con flores de cempasúchil, veladoras, pétalos de flores, comida y música para darle la bienvenida a sus ancestros.
Uno de los rituales más extraordinarios es la Procesión o el Cortejo Fúnebre en San Andrés Mixquic, una escenificación con toques satíricos del Día de los Muertos, donde una persona viva, vestida de calavera, se introduce en un ataúd y es llevada 'con los pies por delante'por el camposanto y las casas de alrededor.
En 1974, Noticieros Televisa acompañó ese recorrido. Esa representación que, hasta estos tiempos, forma parte de las celebraciones de La Alumbrada en Mixquic en el marco del Día de Muertos.
Durante la procesión, el ataúd es levantado por cuatro personas que utilizan máscaras de catrín. Mientras mujeres “lloronas” se lamentan por la representación de la muerte.
“Significa llevar al muerto al sepulcro, es decir, al panteón para sepultarlo. Es la representación, se hace para recordar a los muertos”, dijo don Eduardo Galicia Medina, uno de los asistentes a la procesión y miembro de una de las familias que participan año con año en la Alumbrada.
Durante el recorrido, un grupo de unas 50 u 80 personas lleva el féretro acompañado de veladoras, campanas y copal; van reuniendo parte de la ofrenda durante la noche de los fieles difuntos.
Aunque parece un ritual con humor, los habitantes niegan que se trate de una burla, sino del respeto a la muerte, como un proceso natural de la vida.
Las tradiciones de San Andrés Mixquic representan una de las expresiones más arraigadas de la celebración del Día de Muertos en México, donde la memoria de quienes ya no están se mantiene viva a través de rituales que combinan la solemnidad religiosa con el humor característico de la cultura mexicana.
Estas celebraciones reflejan la profunda relación que existe entre la comunidad y sus difuntos. Las ofrendas con pan de muerto, frutas, mole, pollo y otros alimentos no son solamente una muestra de respeto, sino una forma simbólica de recibir a las almas que, de acuerdo con la creencia popular, regresan cada año para visitar a sus seres queridos.
A través de rezos, campanas, velas y recorridos por las calles, Mixquic convierte el recuerdo de los fallecidos en una celebración colectiva.