El precio de los combustibles ya se ven afectados en distintos países debido al aumento del petróleo y a las interrupciones en el suministro energético. Pero, ¿por qué está subiendo el precio de los combustibles en todo el mundo?
Este jueves 17 de septiembre, el crudo Brent se encuentra en 104.22 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) está en 101.47 dólares. Ambos son los dos principales índices de referencia, o benchmarks, del petróleo crudo a nivel mundial, utilizados para fijar el precio del oro negro en los mercados financieros y contratos de futuros, los cuales actualmente permanecieron por encima de los 100 dólares.
Entre los factores que mantienen elevada la cotización se encuentran los ataques con drones a una infraestructura petrolera y la disminución del tráfico de buques por el estrecho de Ormuz, el cual es una de las principales rutas para el transporte mundial de petróleo.
Esta situación genera presión en toda la cadena de combustibles, desde la extracción y refinación hasta el transporte y la venta al consumidor. El diésel enfrenta una presión particularmente importante debido a las interrupciones en las cadenas de suministro y al aumento de la demanda en algunos mercados.
El encarecimiento también se ha convertido en un problema social en distintos países. En Siria, el gobierno aumentó recientemente alrededor de 30% el precio de la gasolina y 40% el del diésel. Las autoridades atribuyeron la decisión al incremento de los precios internacionales y a trabajos de reparación en una refinería. La medida provocó protestas en distintas zonas, incluyendo bloqueos carreteros.
En Portugal, conductores realizaron movilizaciones en las que circularon lentamente y utilizaron sus cláxones para protestar por el aumento del combustible.
Guatemala también ha registrado movilizaciones relacionadas con el precio de los combustibles, mientras que en otros países de Asia los gobiernos enfrentan presiones de transportistas y consumidores debido al aumento de los costos de operación.
El encarecimiento del petróleo también afecta a México, donde el gobierno utiliza estímulos fiscales para evitar que todo el aumento internacional se traslade directamente al consumidor.
Para el periodo del 12 al 18 de septiembre, la Secretaría de Hacienda estableció un estímulo fiscal de 51.43% para la gasolina regular, 45.69% para la Premium y 100% para el diésel.
Esto representa un estímulo de 3.4458 pesos por litro para la gasolina regular, 2.5850 pesos para la premium y 7.3634 pesos por litro para el diésel. Además, el diésel cuenta con un estímulo complementario de 15.01 centavos por litro.
Al 17 de septiembre, los precios promedio nacionales reportados son de aproximadamente 23.69 pesos por litro para la gasolina regular, 28.59 pesos para la premium y 27.01 pesos para el diésel.
La gasolina regular prácticamente se mantiene en el nivel observado a finales de agosto, cuando Profeco reportó un promedio nacional de 23.68 pesos por litro.
El esquema busca amortiguar el impacto de los precios internacionales sobre los consumidores y evitar presiones adicionales sobre la inflación. Sin embargo, el costo del incremento no desaparece, ya que una parte de los recursos que normalmente ingresarían a las arcas públicas mediante el IEPS deja de recaudarse para contener los precios.
Mientras el conflicto en Medio Oriente continúe afectando la producción, las rutas de transporte o las reservas disponibles, los mercados internacionales podrían mantener la volatilidad. Por ahora, México utiliza el IEPS como amortiguador para evitar que el impacto llegue completamente al consumidor.
PT