Científicos Explican la Razón por la que El Niño se Volverá Más Peligroso a Partir de Octubre
La última vez que los expertos vieron El Niño con estas características fue en los años noventa

La última vez que los expertos vieron El Niño con estas características fue en los años noventa

El Niño es un fenómeno natural donde las aguas del océano Pacífico se calientan de forma regular y cíclica. Cada tantas temporadas, el mar es un poco más templado en invierno, lo que propicia cambios en los patrones de lluvias. Sin embargo, la alianza entre El Niño y el cambio climático ha traído efectos inesperados para los científicos.
Cuenta la historia que los pescadores de Perú habían notado que, a veces, las aguas del océano se calentaban un poco hacia la Navidad. En honor a la llegada del Niño Dios, llamaron El Niño al fenómeno. La presencia de estas aguas tibias anticipaba sequías.
Por muchas décadas, las historias de los pescadores fueron desdeñadas como simple meteorología popular, hasta que la evidencia comenzó a saltar a los ojos de los climatólogos. Hacia las últimas décadas del siglo XX fue más notorio que los patrones de temperatura en el Pacífico marcaban la pauta de las sequías y las lluvias en casi todo el globo.
Desde entonces, sabemos que El Niño trae huracanes más fuertes en el Pacífico y más suaves en el Atlántico. También que algunas regiones de México son susceptibles a las sequías y que, en cambio, el norte de México puede enfrentar inviernos más húmedos.
Estos efectos, indeseables a veces, varían de intensidad con el tiempo. Hay versiones de El Niño más fuertes y más débiles. Pero estos cambios se han visto afectados por los efectos cada vez más intensos que provoca el calentamiento global.
Este año 2026, los meteorólogos anticipan que El Niño será especialmente fuerte. En una reciente conferencia de prensa, Fabián Vázquez Romaña declaró que el pico de la actividad de El Niño llegaría hacia el final del año. El titular del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) dijo:
“Vamos a estar sobre un Niño muy fuerte, eso es lo que tenemos que tener muy claro y con una probabilidad muy alta de que ocurra, de más del 95% de probabilidad, de que tengamos un escenario de El Niño muy fuerte. Justo el pico de El Niño va a ser en el trimestre de octubre, noviembre, diciembre”.

El pico en las temperaturas oceánicas de El Niño llegará en el último tramo del año, pero sus mayores efectos serán visibles hacia la primavera del próximo 2027. “Sus efectos se van a mantener en esta temporada y también la primavera del próximo año”, señaló Vázquez Romaña.
Los meteorólogos han identificado que El Niño puede presentar variaciones en función de dónde se calientan las aguas del Pacífico, si más cerca de América, en el llamado “Pacífico oriental”, o a medio camino entre nuestro continente y Asia.
Al respecto, Jérôme Vialard, del Instituto de Investigación para el Desarrollo en Marsella, declaró a Nature que esta es la marca que mejor ayuda a identificar los posibles efectos del fenómeno natural: “El Niño presenta distintas variantes, como los sabores de los helados”, dijo.
El problema que enfrentan en este momento los meteorólogos es que este es el primer El Niño con características propias del Pacífico oriental que se registra desde finales de los años noventa del siglo XX. Es decir, la última vez que se presentó un fenómeno con esta intensidad, aún no se vivían las consecuencias cotidianas del calentamiento global.
Se anticipa que este El Niño sea el más fuerte que se ha visto en siglos y que el mundo rompa récords de temperatura en 2027 por su alianza con el cambio climático. Como consecuencia, las condiciones de sequía y lluvias extremas en zonas diferenciadas del globo podrían recrudecerse: algunas zonas no verán una gota de agua en el próximo año; otras no podrán lidiar con los huracanes y las tormentas.
México se ubica en una región afectada por los dos polos de este fenómeno. Mientras que el noroeste del país verá lluvias atípicas, así como inviernos nevados, el extremo sur podría enfrentar una fuerte ausencia de precipitaciones.
El Monitor de Sequía del SMN muestra cómo en este momento la zona más afectada por la ausencia de lluvias se concentra en Oaxaca. Chiapas también ha padecido una sequía prolongada.
En el mundo, algunos de los efectos ya identificados de El Niño este 2026 han sido los incendios forestales en Indonesia y la sequía en el Caribe y Centroamérica. Esta última ya ha provocado estrés hídrico en Jamaica y pérdidas para agricultores de Guatemala, El Salvador y Honduras, según reporta el periodista James Dinneen en Nature.
Las peores consecuencias de El Niño y su unión con el cambio climático se verán en posibles casos de hambruna. El Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas anticipa que decenas de millones de personas del sur y este de África estarán en riesgo de sufrir inseguridad alimentaria durante la próxima temporada. A la falta de lluvias se suman los elevados precios de los hidrocarburos y los fertilizantes, lo que intensificará el riesgo de hambre en esta región del planeta.
EDG
