Vivian Wilson, hija de Elon Musk, protagoniza "Born to Disobey", la nueva campaña otoño-invierno 2026 de una firma española de ropa, donde comparte escena con un robot humanoide y lanza frases que muchos interpretan como indirectas hacia su padre.
En el spot, Wilson, de 22 años, somete al robot DESI 84 a situaciones absurdas: lo pasea con correa como si fuera un perro, lo usa como soporte para una pelota de golf y lo convierte en tendedero de ropa.
La tensión llega cuando intenta que la máquina pronuncie correctamente el nombre de la marca, tras fallar varias veces, el robot deja de funcionar.
"Él fue diseñado para obedecer, yo no". Esa es la frase que abre las especulaciones.
El concepto de la campaña, Born to Disobey, contrasta la obediencia programada de las máquinas con la capacidad humana de improvisar y decidir fuera de las reglas. Después de que el robot colapsa, Wilson agrega otra línea que alimentó las lecturas sobre su padre: "Hay cosas que no están hechas para arreglarse".
La marca no ha presentado la campaña como un ataque a Elon Musk, y Wilson tampoco ha confirmado que las frases estén dirigidas a él. El mensaje oficial de la marca se centra en la inteligencia artificial y la creatividad humana.
La razón por la que podría leerse como indirecta es que la apariencia de DESI 84 ha generado comparaciones con Optimus, el robot humanoide de Tesla, la empresa de Musk, aunque no hay confirmación de que el diseño esté inspirado en ese proyecto.
El paralelismo cobra fuerza por el distanciamiento público entre padre e hija: en 2022, al cumplir 18 años, Wilson solicitó legalmente cambiar su nombre y dejó el apellido Musk por el de su madre, la escritora Justine Wilson.
Más allá de las interpretaciones sobre su familia, Wilson ha sido directa en su crítica a la inteligencia artificial en la industria creativa. En declaraciones a People, cuestionó el uso de estas herramientas en la moda y su impacto en los empleos del sector.