Jennifer Lawrence se rindió: después de años de mantenerse lejos de las redes sociales, la actriz abrió una cuenta oficial en Instagram. Pero lo hizo a su manera, con una condición muy clara para sus nuevos seguidores.
La ganadora del Oscar abrió su cuenta el 9 de septiembre bajo el usuario @jlaw, ya que @jenniferlawrence ya estaba tomado por otra persona que comparte su nombre. Así lo explicó ella misma en su biografía: "@jenniferlawrence was taken".
Un día después publicó su primer video, en el que se dirigió directamente a quienes la empezaban a seguir para dejar una cosa en claro: no está dispuesta a tolerar comentarios negativos.
"Así que sí, le voy a dar una oportunidad y si alguien dice algo negativo, me voy de inmediato, sin hacer preguntas", advirtió la actriz en el clip, antes de añadir, con un tono más juguetón: "Si alguien piensa algo malo, lo voy a saber... y me voy a ir".
El mensaje, mitad broma y mitad advertencia real, no impidió que la cuenta explotara en cuestión de horas: Lawrence sumó casi un millón de seguidores en menos de 24 horas desde su llegada a la plataforma.
Su lista de seguidos también se volvió tema de conversación. Entre los nombres más comentados aparece nada menos que Miss Piggy, la icónica diva de los Muppets, un guiño no menor, considerando que Lawrence desarrolla actualmente una película de Miss Piggy junto a su amiga y también ganadora del Oscar, Emma Stone.
Martin Scorsese y Leonardo DiCaprio, con quien recientemente filmó el drama psicológico "What Happens at Night" (Apple, estreno previsto para 2027). Josh Hutcherson, su compañero en "The Hunger Games". Suki Waterhouse, Daniel Kaluuya, Keke Palmer, Bowen Yang y Ziwe, Stephen Colbert y Amelia Dimoldenberg ("Chicken Shop Date"); Kim, Khloé, Kourtney, Kylie y Kendall Kardashian, además de Kris Jenner; Andy Cohen, Evan Ross Katz, Jonathan Anderson y NPR.
Lawrence había sido, durante años, una de las pocas estrellas de su nivel sin presencia pública en redes sociales.
Su llegada a Instagram marca un giro notable en esa postura. La reacción de fans y medios fue inmediata, pues el clip se viralizó en minutos.
Por ahora, el reto está sobre la mesa para su nueva comunidad digital: portarse bien, o arriesgarse a perder a Jennifer Lawrence de Instagram tan rápido como llegó.