La temporada navideña está cada vez más cerca y una de las primeras decisiones para decorar el hogar es elegir el árbol de Navidad. Las opciones más comunes son los ejemplares naturales y los artificiales, pero ¿cuál conviene más y qué se debe considerar antes de comprarlo?
La respuesta depende de las necesidades de cada familia. Mientras que los árboles naturales destacan por su aroma y apariencia, los artificiales ofrecen la posibilidad de reutilizarlos durante varias temporadas y evitar la compra de un ejemplar nuevo cada año.
Árbol de Navidad natural: ventajas y desventajas
Los árboles naturales son una opción para quienes buscan una decoración tradicional. Su principal atractivo es el aroma característico de los pinos, además de que cada ejemplar tiene una forma particular.
En México, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) promueve la compra de árboles provenientes de plantaciones forestales comerciales autorizadas. Estos cultivos permiten aprovechar terrenos destinados a esa actividad y generan empleos para las comunidades productoras.
Sin embargo, requieren ciertos cuidados: necesitan mantenerse alejados de fuentes de calor, contar con agua suficiente en la base y retirarse cuando comiencen a secarse. También deben llevarse a centros de acopio al terminar las fiestas.
Árbol de Navidad artificial: ¿qué ventajas tiene?
Los modelos artificiales son prácticos para quienes buscan una decoración que puedan utilizar durante varios años. Se venden en diferentes tamaños, colores y diseños, no necesitan riego y pueden guardarse una vez terminada la temporada.
Su principal ventaja es que no requieren mantenimiento especial, aunque es importante revisar que sus materiales y luces se encuentren en buenas condiciones antes de instalarlos.
La Conafor advierte que estos ejemplares suelen fabricarse con plásticos derivados del petróleo y que muchos son importados, lo que implica impactos ambientales durante su producción y traslado.
¿Cuál conviene comprar?
Si se busca una opción tradicional, con aroma natural y que apoye a productores mexicanos, el árbol natural de una plantación autorizada es una alternativa recomendable.
En cambio, si la prioridad es ahorrar en compras posteriores y reutilizar la decoración, uno artificial puede resultar conveniente, siempre que se conserve durante muchos años.
La Profeco también recomienda verificar que los árboles naturales estén recién cortados y que los artificiales cuenten con la etiqueta de resistencia al fuego.
La elección dependerá del presupuesto, los gustos y las necesidades de cada hogar.