Crisis de Violencia Juvenil: Adolescentes de 15 Años, Detenidos por Doble Homicidio en CDMX
Lissandro Gónzalez
El consumo temprano de drogas y la falta de protección familiar elevan el riesgo de que adolescentes participen en delitos graves

Elementos de seguridad resguardan la zona tras un ataque armado en CDMX. Foto: Ilustrativa | Freepik
COMPARTE:
Tres adolescentes de 15 años fueron detenidos por el asesinato de dos hombres en la alcaldía Cuauhtémoc, Ciudad de México (CDMX). Días antes, el 20 de enero, en la zona de Tlatelolco, un menor de 14 años disparó contra un joven de 17 años. Ambos casos ocurrieron en la misma alcaldía y encendieron alertas entre especialistas, quienes advierten que estos hechos no son excepciones, sino parte de una crisis creciente de violencia juvenil que involucra a menores de edad en delitos de alto impacto.
Para expertos en seguridad y reinserción social, la participación de adolescentes en homicidios, narcomenudeo y violencia armada refleja una transformación profunda en las dinámicas del crimen organizado en México, donde la edad ya no representa una barrera para ser utilizado como instrumento criminal.
La violencia juvenil ya no se limita a una región
Sofía Martínez Paz, directora de incidencia y políticas públicas de la organización Reinserta, advierte que el fenómeno del reclutamiento de adolescentes se ha extendido por todo el país, sin distinción geográfica.
Martínez Paz ha documentado este patrón a nivel nacional y señala que actualmente ninguna entidad está exenta de este problema.
En la actualidad vemos que la Ciudad de México, Estado de México, Sonora, Quintana Roo, Chihuahua, Baja California y Jalisco están enfrentando este fenómeno. No se concentra en un solo lugar y tampoco en un solo grupo criminal. Hoy, todos los grupos delictivos tienen menores de edad en sus filas.
Este reclutamiento ocurre tanto en zonas urbanas como rurales y atraviesa distintos niveles socioeconómicos, lo que dificulta su detección y contención por parte de las autoridades.
Cifras oficiales confirman un aumento alarmante
Los datos respaldan la preocupación de los especialistas. De acuerdo con cifras del INEGI, entre 2021 y 2023 los casos de adolescentes imputados por delitos en México aumentaron 45%, al pasar de 22,654 a 32,852.
Los delitos con mayor incidencia cometidos por adolescentes incluyen lesiones, robo, amenazas, abuso sexual y narcomenudeo. Sin embargo, expertos alertan que cada vez es más frecuente la participación de menores en homicidios y delitos vinculados al crimen organizado.
Este crecimiento sostenido refleja una falla estructural en los sistemas de prevención, atención temprana y protección de la infancia y adolescencia.
El entorno familiar y el consumo de drogas como factor clave
La doctora Feggy Ostrosky, académica de la Facultad de Psicología de la UNAM, explica que el incremento de la violencia juvenil está estrechamente ligado al consumo de drogas desde edades cada vez más tempranas.
Ostrosky ha estudiado durante años la relación entre conducta violenta y adicciones en jóvenes.
Muchas de las personas que se involucran en asesinatos tienen como objetivo obtener drogas o recursos para consumirlas. Lo que estamos viendo es un aumento sostenido en el consumo de drogas entre jóvenes, lo que afecta su capacidad de tomar decisiones.
El consumo temprano no solo incrementa el riesgo de contacto con el crimen organizado, sino que también altera procesos neurológicos y emocionales en una etapa crítica del desarrollo.
Drogas dentro del hogar: un dato que preocupa
Desde la experiencia directa de la organización Reinserta, el problema suele iniciar en los entornos más cercanos a los adolescentes.
Martínez Paz detalla que una gran proporción de menores reclutados ya había tenido contacto con sustancias ilícitas dentro de su propio núcleo familiar.
Seis de cada diez adolescentes que están en internamiento y que fueron reclutados comenzaron a consumir drogas entre los cinco y los 15 años. De esos seis, cuatro obtuvieron las drogas dentro de sus propios entornos familiares.
Este dato revela que la violencia y el crimen no siempre comienzan en la calle, sino en espacios donde debería existir protección y acompañamiento.
Videojuegos y redes: el nuevo rostro del reclutamiento
Además de los métodos tradicionales, el crimen organizado ha encontrado en los espacios digitales una herramienta eficaz para acercarse a menores de edad. Videojuegos en línea y plataformas digitales se han convertido en canales silenciosos de contacto.
Martínez Paz explica que el proceso suele ser gradual y calculado.
En los videojuegos se envían mensajes a altas horas de la noche para ver quién responde. A veces no es explícito. Se inicia una conversación que puede durar meses hasta crear un vínculo de confianza.
La construcción de relaciones prolongadas y aparentemente inofensivas permite a los reclutadores identificar vulnerabilidades emocionales y sociales en los adolescentes.
Prevención: comunicación antes que castigo
Para la doctora Feggy Ostrosky, la clave para frenar esta tendencia está en la prevención y en el diálogo constante entre adultos y jóvenes.
La especialista subraya la importancia de abordar la adolescencia como una etapa compleja, pero no exenta de riesgos.
El mensaje para escuelas, padres y jóvenes es claro: la adolescencia puede ser complicada, pero hay que tener cuidado. Una vez que alguien se engancha en estas dinámicas, salir es muy difícil, porque el sistema biológico se acostumbra a esas sensaciones extremas.
Especialistas coinciden en que fortalecer la atención psicológica, la detección temprana y la reconstrucción de entornos seguros es fundamental para evitar que más menores sean absorbidos por el crimen.
Un vacío legal que sigue costando vidas
Organizaciones civiles y expertos advierten que México aún enfrenta un vacío legal grave: el reclutamiento forzado de niñas, niños y adolescentes no está tipificado como delito a nivel federal.
Mientras esta omisión persista, miles de menores de edad seguirán siendo utilizados como piezas desechables dentro de estructuras criminales que se aprovechan de su edad, su vulnerabilidad y la falta de oportunidades.
La advertencia es clara: sin cambios legales y una estrategia integral, la participación de adolescentes en la violencia seguirá creciendo, con consecuencias irreversibles para la seguridad del país.
Historias recomendadas:






























