Pipas que Circulan en CDMX Son una Bomba de Tiempo y Nadie las Vigila: Expertos

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Escarlet Romero

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Todos los días, unidades con gas y materiales peligrosos circulan sin control en calles de la capital

Riesgo vial por pipas sin control

Riesgo vial por pipas sin control. Foto: N+FORO

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En la alcaldía Cuauhtémoc, Ciudad de México, cientos de pipas que transportan gas y materiales peligrosos se mezclan diariamente con autos particulares, transporte público y peatones. Aunque representan un riesgo alto para la seguridad de la población, estas unidades operan sin protocolos claros de resguardo, sanción ni control.

Lo más alarmante es que la ciudad no cuenta con un espacio específico para remitirlas cuando infringen el reglamento de tránsito, lo que deja a la ciudadanía expuesta a posibles tragedias sin que exista una autoridad que tome el control.

El verdadero peligro está en la forma de conducirlas

Roberto Remes, urbanólogo con amplia experiencia en movilidad urbana, advierte que el problema no es solo el tipo de vehículo, sino la forma en que se conduce.

Creo que hay una gran variedad de conductas y creo que uno de los puntos estratégicos es el cómo maneja. Vehículos de estas características tendrían que ser mucho más cuidadosos en el manejo. Sí en vías primarias la velocidad máxima es 50, ellos siempre deberían de estar debajo del 45.

Sin embargo, en la práctica ocurre lo contrario: exceso de velocidad, maniobras bruscas e invasión de carriles son acciones comunes que nadie vigila ni sanciona.

Pipas Circulan sin Control y a Exceso de Velocidad en Calles de la CDMX

Un accidente con una pipa no es un accidente cualquiera

Remes advierte que, cuando una pipa está involucrada en un percance vial, el impacto puede ser devastador. No se trata de un choque común.

El problema es un incidente vial a alta velocidad… Es un vehículo que no debería estar alcanzando el límite de velocidad, sino que en cada avenida que circule tiene que castigarse cinco o 10 kilómetros, por lo menos.

La razón es clara: cuando hay materiales inflamables o tóxicos, el riesgo se multiplica.

Hace unos años, debe tener unos 15, 20 años este accidente. Una pipa doble remolque que trasladaba algo así súper tóxico tuvo un accidente. Ese fue muy sonado y hubo muertos. Entonces, sí, o sea, la obligación de la autoridad es evitar que suceda.

Sin castigos reales, las reglas se vuelven letra muerta

Uno de los factores que más contribuyen al peligro es la impunidad. Las sanciones son escasas, casi inexistentes, y eso manda un mensaje de permisividad que pone en riesgo a todos.

Cuando no hay una aplicación regular de las sanciones, la posibilidad de que los sujetos obligados se alejen de la forma correcta de conducir es muy alta… Si nadie le regula la velocidad, se va a sentir más productivo si corre.

Este círculo vicioso deja a la ciudadanía vulnerable frente a un sistema que normaliza la negligencia.

No se trata de prohibir, sino de controlar con rigor

En una megaciudad como la Ciudad de México, el transporte de sustancias peligrosas es inevitable. Para Roberto Remes, la clave no está en eliminar estas unidades, sino en implementar medidas estrictas que garanticen su operación segura.

Yo creo que es posible la convivencia… Podemos convivir con residuos nucleares si es necesario siempre y cuando se sigan las precauciones científicas que existen para cada cosa.

El verdadero cambio no vendrá de una prohibición, sino de una vigilancia efectiva, reglas claras y sanciones constantes. La diferencia entre vivir seguros o al borde de una tragedia está en cómo las autoridades decidan actuar.

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