Luego del fuerte temblor en Colombia, varios edificios colapsaron y personas quedaron atrapadas entre los escombros, pero hace 43 años, el país vivió una tragedia similar que llevó a implementar la norma NSR-10 de construcción para evitar destrucciones como las registradas el lunes 10 de agosto 2026.
El 31 de marzo de 1983, un terremoto magnitud 5.6 causó el mayor desastre sísmico en Colombia. Los daños más severos se registraron en Popayán. El temblor dejó 250 muertos y 1,500 heridos. Ante ello, en 1984 se expidió el Decreto-Ley 1400, la primera norma de construcción sismoresistente.
Para 1997, se aprobó otro marco más robusto para actualizaciones que no requirieran de consultar al Congreso. Así nació la NSR-10, adoptada mediante el Decreto 926 de 2010 y modificado en una parte por el Decreto 1401 de 2023, el cual sigue vigente.
Hasta la madrugada de este martes se habían contabilizado 1,600 edificios dañados o derrumbados por el terremoto magnitud 7.4 con epicentro en San José del Palmar, Chocó, ocurrido la mañana del 10 de agosto.
Las afectaciones se reportaron en Cali, Quibdó, Pereira y muchas otras ciudades y pueblos.
¿Qué dice la norma?
La Norma NSR-10, o Reglamento Colombiano de Construcción Sismo Resistente, establece los requisitos mínimos que deben cumplir las edificaciones en el país para resistir los efectos de un sismo y reducir los riesgos para las personas y los bienes.
La normativa contempla el diseño y construcción de distintos tipos de estructuras, desde viviendas de uno y dos pisos hasta edificios de concreto, mampostería, acero, madera y guadua. También establece requisitos sobre cargas, estudios geotécnicos, supervisión técnica y protección contra incendios.
Uno de sus principales objetivos es que las construcciones respondan de manera distinta según la intensidad del movimiento. Ante temblores leves, deben evitar daño y en un sismo fuerte puede haber afectaciones estructurales, pero la edificación no debe colapsar.
Una edificación diseñada siguiendo los requisitos de este Reglamento, debe ser capaz de resistir, además de las fuerzas que le impone su uso:
Temblores de poca intensidad: sin daño
Temblores moderados: sin daño estructural, pero posiblemente con algún daño a los elementos no estructurales
Temblor fuerte: daños a elementos estructurales y no estructurales pero sin colapso
Edificios indispensables y especiales
Para edificaciones indispensables y aquellas destinadas a la atención de la comunidad, el reglamento establece un nivel de exigencia mayor: los daños deben ser reparables y no impedir su operación y ocupación inmediata después de un sismo.
Se trata de instalaciones de atención a la comunidad, cuya operación no puede ser trasladada rápidamente a un lugar alterno, como hospitales, escuelas, estaciones de bomberos, de la policía o cuarteles militares.
En otra categoría están estructuras de ocupación especial, como auditorios, almacenes, clínicas, oficinas donde trabajen o residan más de 3 mil personas, así como edificios de gobierno.
La NSR-10 también exige que el diseño estructural sea realizado por un ingeniero civil facultado y que las estructuras tengan la resistencia y rigidez necesarias para soportar las cargas previstas.
En determinados proyectos deben analizarse factores como el tipo de suelo, el riesgo de licuación, posibles deslizamientos y la calidad de los materiales.
Se deben realizar: estudios geotécnicos y de suelos; diseño de los elementos no estructurales; contratar a profesionales cualificados responsables de los diseños, cálculos y ejecución; revisión dentro del procedimiento de licencia de construcción, con verificación de autoridades.
Zonas sísmicas de Colombia
La norma clasifica el territorio colombiano en tres zonas de amenaza sísmica: baja, intermedia y alta. Esto responde a parámetros que permiten determinar la intensidad de los movimientos que deben considerarse en el diseño.
Las regiones con mayor amenaza sísmica se ubican principalmente en el occidente y suroccidente del país, además de sectores de la región Andina y el piedemonte oriental, según la NSR-10. Son 13 ciudades.
La amenaza intermedia se concentra en 10 ciudades ubicadas en una franja central que atraviesa buena parte de la región Andina, mientras que la amenaza baja predomina en nueve urbes localizadas en sectores del Caribe, la Orinoquia y la Amazonia.
Amenaza sísmica alta
Armenia, Bucaramanga, Cali, Cúcuta, Manizales, Mocoa, Neiva, Pasto, Pereira, Popayán, Quibdó, Villavicencio y Yopal
Amenaza sísmica intermedia
Arauca, Bogotá D. C., Florencia, Ibagué, Medellín, Montería, Riohacha, Santa Marta, Sincelejo y Tunja
Amenaza sísmica baja
Barranquilla, Cartagena, Leticia, Mitú, Puerto Carreño, Puerto Inírida, San Andrés, Isla, San José del Guaviare, Valledupar
¿Qué falló?
Ahora bien, si existe una norma, ¿por qué varios edificios colapsaron este lunes? Responder a esta cuestión implica múltiples factores.
Por ejemplo, las construcciones antiguas tienen reglas específicas cuando son remodeladas, cambian de uso o requieren reforzamiento. Además, la norma establece procedimientos para evaluar su vulnerabilidad y determinar si necesitan adecuaciones. Por eso, un edificio de esa clase no incumple la ley simplemente por haber sido construido antes de la NSR-10.
Además, medios locales señalan que en Colombia existen muchas viviendas construidas de manera informal, la mayoría, sin diseño estructural, estudios de suelo, licencia o supervisión técnica, lo que aumenta su vulnerabilidad ante sismos.
Álvaro Eduardo Farfán Vargas, delegado departamental de Cundinamarca, dijo a la revista Semana que la realidad es muy distinta de lo que dicta la norma, especialmente en zonas marginales.
"No todas las edificaciones cumplen estas normativas, especialmente en zonas rurales o asentamientos informales", contó.
Es el caso del tío de Dana Carolina Zamora, quien publicó una imagen de su familiar desaparecido, Miguel Ángel Zamora, de 60 años, acunando a su perro. El agricultor vivía en una zona rural de El Cairo, no lejos del epicentro del sismo en San José del Palmar.
Las autoridades locales indicaron que el 80% de El Cairo, un pueblo de unos 7,000 habitantes, resultó dañado. Zamora dijo a la agencia de noticias AP que estaba preocupada porque su tío vivía en una casa tradicional, pero frágil, hecha de palos y barro.
Víctor Naynn Piñeros, profesor de Estructuras de Ingeniería Civil en Uniagraria, dijo a El Espectador que 83% de la población colombiana vive en zonas de amenaza alta y persiste un elevado nivel de construcción informal.
El mismo medio destacó que, en 2023, 52% de los edificios del país fueron construidos antes de la NSR-10, según el Consejo Profesional Nacional de Arquitectura. Los datos citados indican que, de cada 5 unidades de vivienda que aparecen en el mercado colombiano, 3 son de origen informal, "lo que indica que son construidas sin licencia de construcción".
El terremoto de San José del Palmar ocurrió a 103 kilómetros de profundidad, por lo que sus efectos variaron considerablemente entre distintas zonas.
El verdadero análisis de las autoridades, además de atender a los damnificados, estará en revisar qué construcciones resultaron dañadas, cuándo fueron edificadas, qué reglamento les aplicaba, las condiciones del suelo y si fueron construidas de acuerdo con los diseños aprobados.
Con información de AP
ASJ