El Comando Central de los Estados Unidos ejecutó nuevos ataques aéreos en territorio iraní con el objetivo de "castigar rápidamente" a la Guardia Revolucionaria. La ofensiva responde a un ataque previo con drones y misiles contra una base en Jordania, que provocó la muerte de dos militares estadounidenses, la desaparición de uno más y la hospitalización de otros cuatro. Con estas bajas, la cifra de militares de EUA fallecidos asciende a 16.
Las operaciones de Washington buscan mermar la capacidad de Irán para bloquear el estrecho de Ormuz, una vía marítima clave que controlaba el 20% del suministro petrolero global antes de las hostilidades. Medios estatales iraníes confirmaron un bombardeo cerca de Sirik, en la provincia de Hormozgán.
La violencia se extendió al vecino Irak, donde un ataque con drones golpeó una base del Partido por la Libertad del Kurdistán cerca de Irbil y causó heridas a ocho de sus miembros. Esta región autónoma ha sufrido constantes ofensivas en los últimos días, las cuales coincidieron con la reciente visita a Washington del primer ministro iraquí, Ali al-Zaidi. Aunque nadie se ha adjudicado estos ataques, las sospechas recaen sobre Irán y sus milicias aliadas.
Ruptura diplomática y alerta global
El panorama político se ha fracturado severamente tras las declaraciones atribuidas al líder supremo iraní, Moytabá Jamenei, quien advirtió que EUA recibirá "lecciones inolvidables" por parte de Teherán y su "Eje de la Resistencia".
La cancillería iraní anunció la suspensión total de sus compromisos bajo el acuerdo provisional firmado hace un mes, al que declaró "nulo" debido a supuestas violaciones por parte de Washington.
Ante la falta de avances en la mediación y el riesgo inminente sobre infraestructura civil crítica (como plantas de desalinización) y la economía global, el gobierno de los Estados Unidos emitió una alerta global de viajes para todos sus ciudadanos.